En un partido muy caliente, bajo el aliento ensordecedor de un Morumbí repleto, el San Pablo de Edgardo Bauza encadenó su segunda victoria al hilo en esta Copa Libertadores al vencer por 2-1 a un River Plate que volvió a pasear, ahora en el plano internacional, si irregularidad y bajo nivel colectivo, perdiendo la primera de sus dos oportunidades para clasificarse a los Octavos de Final. Los goles fueron anotados por Jonathan Calleri para el local, mientras que Ivan Alonso descontó sobre el cierre para los dirigidos por Marcelo Gallardo.
Los primeros minutos del encuentro fueron un monólogo de un San Pablo renovado. Con el control del balón y mucha dinámica posicional, los pupilos de Edgardo Bauza sometieron desde el primer minuto a un River perdido y sin ideas. Bastos probó los reflejos de Barovero con un buen disparo desde el sector izquierdo tras recibir un buen pase de Mena y desde allí en adelante todo fue del local.
Con un Ganso inspirado, como es costumbre, sumado al acompañamiento de Kelvin y Bastos a sus costados y las acertadas coberturas de Hudson y Schmidt, el cuadro brasileño pareció lejos de esa imagen de crisis de la que tanto se habla. Los de Gallardo intentaron hacer que el circuito de juego del rival perdiese velocidad con muchas infracciones en el mediocampo, pero su peor error era un nuevo experimento del entrenador en un duelo importante: su 4-1-2-1-2 con Domingo de mediocentro, Fernández y Mayada de interiores y D'Alessandro como una especie de mediapunta no sirvió para siquiera acercarse a los dominios del San Pablo.
Un centro de Bastos estuvo cerca de ser capitalizado por Hudson, pero su cabezazo careció de dirección y fue a las manos de Barovero. La pelota parada se convirtió en otro problema para un River desencajado y sin poder encontrar soluciones siquiera en la velocidad de Casco y de Vangioni por los costados. Otro envío, ahora de Ganso, fue rematado por Schmidt y Barovero debió dar la cara por sus compañeros salvando muy ajustadamente otro buen cabezazo.
El show de Ganso continuó ya rozando la media hora, con un gran pase para Calleri que en soledad desde el punto penalti definió ante la mirada de toda la defensa para hacer delirar a la afición. El 1-0 impactó a River, pues había llegado en el momento donde parecía que tras el vendaval inicial la situación podía llegar a calmarse un poco debido al desgaste realizado por el San Pablo.
Algunos reacomodamientos tácticos de Gallardo surtieron un mínimo efecto y lograron llevar la lucha al mediocampo. Pero el fútbol siguió sin aparecer, con un D'Alessandro intermitente y muy bien marcado por el doble pivote, los dos delanteros muy lejos del resto de sus compañeros y una defensa que apenas si se sostenía por la pericia de un Mercado improvisado como central y de un Domingo en buen nivel pero desbordado en su soledad.
El primer tiempo finalizó con muchas caras de preocupación en los jugadores visitantes y con una mueca de confianza en Bauza y sus jugadores. El camino marcado era el correcto y parecía que tras dos meses con muchas dudas, el estilo del entrenador estaba logrando cambiar la fisionomía del equipo y - al mismo tiempo- las características de una plantilla dotada con mucho talento también estaba haciendo lo propio con algunos esquemas basales del ex entrenador de San Lorenzo.
La segunda mitad inició con un River completamente distinto al del primer tiempo. Presionando muy alto y con mejor y mayor circulación del balón, el equipo de Gallardo ganó metros en el campo de juego y avisó con un disparo de volea muy potente de Domingo que el portero Denis. Con un San Pablo un poco más retrasado, pero no por ello más débil, el cuadro visitante aprovechó para acercarse al empate.
En un tiro libre de mucho peligro desde la derecha, D'Alessandro habilitó con su gran pegada a Alario y el delantero cabeceó apenas ancho por ese mismo sector. A pesar de su postura un poco más conservadora, el cuadro de Edgardo Bauza siguió tratando de atacar con como mínimo 4 jugadores, con Ganso como apoyo en tres cuartos de campo y el trío Bastos-Calleri-Kelvin en los metros finales.
River logró mejorar debido al cierre de Mayada para recuperar junto a Domingo, con Casco yendo y viniendo por el sector izquierdo y el dueto Fernández-D'Alessandro en tres cuartos oficiando como una especie de doble enganche. A los 55' lo tuvo Mora luego de una muy buena pelota de Mercado, pero Bruno llegó justo a tiempo para evitar que el uruguayo convierta el empate.
Sin la pelota, el San Pablo sufría demasiado en una noche que debía terminar en victoria, por lo que Bauza y sus ayudantes comenzaron a pensar en una variante para devolverle el cambio de ritmo a su equipo. Cuando parecía que el panorama se cerraba para los locales, Bastos colocó un tiro libre impecable en la cabeza de Calleri y el ex Boca Juniors cabeceó en soledad - con toda la defensa mirando y el portero estancado bajo el arco- y marcó el 2-0 para el San Pablo.
En la jugada posterior, River se descontroló y se armó un tumulto luego de que D'Alessandro golpease muy mal desde atrás a Bruno y todos terminaron empujándose y amenazándose como es costumbre por estas costas. Calleri fue amonestado a pesar de haber recibido un golpe de parte de Vangioni y el lateral de River fue correctamente expulsado por el colegiado. Una vez más, River pagaba por broncas personales y descontroles que lo dejan complicado de cara al partido que viene y a una posible llave de Cuartos de Final.
Gallardo buscó rearmar el mediocampo con un cambio extraño: D'Alessandro fue reemplazado por Lucho González de cara a los 20' finales. Con River desequilibrado y dejando muchos espacios, el San Pablo comenzó a tocar y casi marca el tercero luego de un gran pase de Bastos a Ganso que enganchó y lanzó un centro al medio que fue rechazado justo a tiempo por Casco ante la entrada de Kelvin.
Bauza movió el banquillo para bajar los ánimos y darle descanso a Calleri - que además estaba amonestado- haciendo ingresar en su lugar a Alan Kardec. En medio de un dominio ya abrumador, con un River liquidado en lo mental y lo físico, Bastos casi marca un golazo luego de un pase atrás de Mena desde la medialuna, pero el balón salió apenas por encima del larguero.
El entrenador de River Plate agotó variantes con los ingresos de Alonso y Bertolo por Alario y Nacho Fernández respectivamente, tratando de generar una reacción en los minutos finales. Luego de una infracción que ganó Bertolo por la derecha, Mora remató al primer palo desde el costado y Denis descolgó el balón del ángulo con una gran estirada.
La sociedad Mena-Bastos siguió haciendo estragos por la banda izquierda, lastimando en cada avance y haciendo correr el reloj ya cerca de los 80' de juego. Bauza realizó su segundo cambio, introduciendo a Thiago Mendes en lugar de un muy activo y productivo Kelvin para mantener la presión alta.
Mientras su equipo controlaba el trámite ante un River que hacía agua, Bauza finalizó con sus variantes con la salida de un ovacionado Michel Bastos y la entrada de un resistido Ricardo Centurión. Y al instante, River encontró un gol milagrosamente: un centro al punto penalti de Lucho González fue ganado arriba por Mercado, la pelota quedó en el aire y Alonso cabeceó bajo el arco para poner un 1-2 inesperado con poco más de cinco minutos por delante.
La segunda amarilla a Joao Schmidt luego de una patada innecesaria a Bertolo en el círculo central dejó a los dos equipos con diez jugadores. River comenzó a presionar sin ideas pero con mucho ímpetu, tratando de abrir el balón y de llenar el área con todos los jugadores posibles, quedando completamente expuesto. Kardec tuvo un contragolpe ideal luego de recibir con la defensa abierta, recorrió sin que nadie saliese a marcarlo y con dos compañeros solos en el medio remató cruzado y ancho para horror de Edgardo Bauza.
Ganso se hizo cargo de la pelota, se la llevó muy lejos de su arco, buscó a Centurión dentro del área y el ex Racing con una volea muy potente estuvo muy cerca de liquidar la historia en un final más que frenético. En la jugada siguiente, Bruno llegó por la banda, centró para Ganso y el disparo del enlace no pudo ser controlado por Centurión dentro del área chica, perdiéndose el balón por la línea de fondo.
El partido terminó con River metido en el área del San Pablo y todo un estadio de pie y una salida tan elegante como necesaria de Ganso para salir del área y escuchar el pitazo del colegiado para desatar la locura. Con este gran triunfo, el San Pablo de Edgardo Bauza logró acomodarse en un grupo muy incómodo, compartiendo el primer lugar con su derrotado y con la posibilidad de terminar en la primera posición si es que logra vencer a The Strongest en la jornada final, aunque también con el pase a Octavos de Final en riesgo debido a que los bolivianos se encuentran a tan solo una unidad de distancia. River, por su parte, seguirá adelante con un empate o una victoria en el Monumental ante del débil Trujillanos, algo que se descuenta sucederá para alivio de un muy molesto y agotado Marcelo Gallardo.
Las alineaciones fueron las siguientes:
San Pablo (4-2-3-1): Denis; Bruno Vieira, Maicon. Caio, Mena; Hudson, Joao Schmidt; Kelvin (Thiago Mendes), Ganso, Bastos (Centurión); Calleri (Kardec).
River Plate (4-1-2-1-2): Barovero; Vangioni, Balanta, Mercado, Casco; Domingo; Nacho Fernández (Bertolo), Mayada; D'Alessandro (Lucho González); Lucas Alario (Alonso) y Rodrigo Mora.
Redactado por Rodrigo López Vázquez (@RodrigoLVazquez)




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