Necesitado de un triunfo tras la dura e inmerecida derrota frente a la Argentina en la jornada anterior, Chile llegó a Venezuela para enfrentar a un anfitrión que ha probado ser junto a Bolivia el equipo más débil de la eliminatoria sudamericana. Claro que hay factores extra-futbolísticos que se involucran en la actual debacle venezolana, pero de momento el entrenador Noel Sanvicente no ha encontrado la manera de sobreponerse a la masiva renuncia de sus grandes figuras luego de que el escándalo FIFA salpicase a la federación de su país. Si bien el cuadro de Juan Antonio Pizzi fue sorprendido en los primeros momentos del partido, el campeón de América recuperó su tónica y superó con facilidad a un rival que necesita encontrar su norte muy pronto si es que quiere evitar un gran papelón.
El cuadro local salió al campo de juego con una clara intención de abrumar a su rival, manteniendo el 4-5-1 cauteloso en ataque pero soltando a los laterales y exteriores para lastimar al mejor de América. Al minuto, Guerra asistió a Martínez cerca del área y el delantero lanzó un derechazo que salió algunos metros lejos de portería. Dos avances más adelante, Rincón aprovechó los espacios y trató de sorprender al portero Herrera - reemplazante de Claudio Bravo- con un disparo que salió apenas alto.
En enlace, Rómulo Otero, se había convertido en poco tiempo en la gran complicación para Chile. Con su atrevimiento logró mantener a la Vinotinto cerca de los dominios chilenos y a los 9' abrió el marcador con un delicioso bombazo de más de media distancia que se coló por encima de un sorprendido Herrera. El 1-0 hizo estallar a la afición local y dejó mareado a Chile, que no lograba hacer pie aún en el ciclo de Juan Antonio Pizzi.
Los trasandinos buscaron superar la muralla amarilla que se situó en el centro del campo por más de 20' sin demasiado éxito. Salvo algún intento de Alexis Sánchez por armar juego y conectarse con Orellana y Pinilla, nada sucedió en el bando rojo. La pegajosa marca venezolana le impidió al trío de volantes centrales - sobre todo a Vidal- moverse con comodidad, frustrando todos sus intentos de avanzar con el balón entre sus pies.
A los 28', Sanvicente tuvo que introducir su primera variante debido a la lesión de Figuera, ingresando Seijas en su lugar. Fue justamente Seijas quien en su primera intervención habilitó a Guerra, pero el disparo del volante no complicó demasiado a Herrera debido al poco ángulo que tenía a la hora de sacar el latigazo. La alegría del local no duró mucho más, ya que a los 32', Alexis Sánchez ejecutó a la perfección un tiro libre al medio del área y Pinilla les ganó a todos para decretar el 1-1 con un potente cabezazo imposible de atajar para Verna.
El gol liberó por completo a Chile y llenó de dudas y de fallas a una Venezuela que hasta ese momento había resistido con mucha aplicación táctica. Vidal estuvo a punto de desnivelar los números dos veces, primero con un cabezazo que se fue muy cerca por la derecha tras un envío de Sánchez y segundo con un derechazo que no llevó puntería luego de un buen centro atrás de Isla.
Los 45' iniciales llegaron a su fin y en el aire quedaba la sensación de que solamente un milagro podría sostener a una diezmada y frágil Venezuela en el partido. Chile había encontrado los espacios y recuperado las buenas sensaciones con la pelota, por lo que solo era cuestión de tiempo para que el segundo gol llegase.
Los chilenos no esperaron para lanzarse de nuevo a por su presa. Avisaron a los 51' con un muy buen centro de Orellana que Medel no pudo mandar al fondo de la red por centímetros. Y sobre los 53', una regalo en la salida de un defensor local le permitió a la Roja ponerse arriba en el marcador: Beausejour agradeció un pase atrás hacia él, centró por lo bajo para Pinilla y el ariete del Atalanta anticipando a su marcador puso el 2-1 con un toque a pura calidad.
Tras un nuevo tiro libre de Otero que se marchó fuera por muy poco, Sanvicente mandó al campo de juego a Peñaranda en lugar de Juanpi para ganar velocidad y potencia en el uno contra uno. Con un 4-4-2 más arriesgado, el entrenador de la Vinotinto eligió jugar con fuego ante la carencia de opciones. Era ganar a puro empuje o perder por goleada, cumpliéndose lo segundo de manera categórica.
A los 71', con el dominio absoluto del balón y ya varias situaciones desperdiciadas por los delanteros para ampliar la diferencia, se produjo el quiebre definitivo después de que Orellana rompiese por la banda, enganchase al medio y dejase solo frente a Verna a Vidal, que casi sin detener el esférico remató cruzado para dejar el partido 3-1 en favor de los pupilos de Pizzi.
Otero volvió a quedar a tiro del debolete, pero su intento esta vez se perdió por el lado derecho del arco de un tranquilo Herrera. Seijas fue sustituído por Blanco en Venezuela, durando muy pocos minutos en el campo de juego el volante exterior. Los locales buscaron por todos los medios lastimar a la defensa rival, pero lo cierto era que después de las dudas en los primeros minutos, la solidez había regresado a la línea de fondo chilena.
Nicolás Castillo recibió la oportunidad de ganar rodaje cuando Pizzi lo mandó al campo de juego en lugar de Pinilla a los 80' y pocos minutos más tarde, Peñaranda cabeceó en soledad dentro del área y el balón se perdió muy cerca del parante izquierdo. Las variantes continuaron en el local, saliendo Orellana para darle minutos a Mena ya con el partido más que definido ante la impotencia de una Venezuela que nunca pudo encontrar los caminos para meterse de nuevo en las acciones.
Alexis y Vidal combinaron en velocidad nuevamente y el jugador del Arsenal remató por encima del travesaño. Rosales asistió a Rincón y a Peñaranda en tiempo de descuento, pero ambos volantes no pudieron convertir sus disparos en un gol que le hubiese dado algo de emoción al cierre del partido. En la jugada que cerró el trámite, Chile volvió a acelerar de la mano de Alexis Sánchez que llegó con mucha comodidad por el costado y tocó al medio para que Vidal marcase el cuarto gol para los suyos. El 4-1 fue suficiente para el colegiado, que se apiado de una Venezuela en caída libre que además de no poder justificarse en los Tribunales, tampoco logra encontrar regularidad y resultados debido a la falta de experiencia de la mayoría de sus jugadores, muchos de ellos grandes talentos pero que aún no están listos para llevar sobre sus hombros tanta presión.
Para Chile, es indudable que el alivio ha llegado, pues luego de dos derrotas consecutivas ante Uruguay y la Argentina - con la crisis por la salida escandalosa de Jorge Sampaoli en el medio- como local pudo reaccionar y llevarse por delante con el muy buen juego exhibido en la fecha anterior y con mayor contundencia. Más allá de la crisis de Venezuela, los de Sanvicente fueron un rival duro y atrevido, que en base al descaro de sus talentos más jóvenes logró poner por momentos en aprietos al campeón del continente. El gran nivel de Pinilla, Alexis Sánchez, Orellana y Vidal es una enorme noticia para Juan Antonio Pizzi, que con estos cuatro goles ya puede ver a su equipo en la cuarta ubicación con diez unidades, a tan solo tres del puntero Ecuador. Rendimiento colectivo óptimo, individualidades a tope y eficacia absoluta para un Chile que llega de la mejor manera a la edición aniversario de la Copa América que se realizará en Estados Unidos dentro de pocos meses.
Las alineaciones fueron las siguientes:
Venezuela (4-5-1): Verna; Rosales, Vizcarrondo, Velásquez, Villanueva; Figuera (Seijas/Blanco), Rincón, Juanpi (Peñaranda), Otero, Guerra; Martínez.
Chile (4-3-3): Herrera; Isla, Medel, Jara, Beausejour; Silva, Gutiérrez, Vidal; Orellana (Mena), Pinilla (Castillo), Sanchez.
Redactado por Rodrigo López Vázquez (@RodrigoLVazquez)




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