El piloto español habla de lo difícil que se le puso, tanto a nivel personal como deportivo, correr en Moto GP.
“En mi carrera, desde que entré en el Mundial con 15 años hasta los 22
que subí a MotoGP iba bien. Estás motivado, entrenas, tienes una vida sana.
Llegué a MotoGP y me pegué un chasco muy grande. Pasé de luchar por ganar a
verme el 15 o el 12. Dependía de una moto o una electrónica y siempre estaba
limitado. Era inviable estar más delante”, indica el nacido en Dos
Aguas, que desde su debut en 125cc en Japón ’02 suma 225 Grandes Premios
corridos.
“Pasé de luchar por ganar y recibir palmaditas a gente que me decía por
la calle: '¿Todavía corres?'. Pierdes la motivación. Lo pasas mal. Acaba la
última carrera en Valencia, después de estar dando tumbos todo el año, ni te
hacen entrevistas ni te piden autógrafos... y te llaman los amigos pasa salir y
te lleva a otro sitio, que no es el idóneo. Tampoco es que yo me haya ido mucho
de fiesta. Sólo hacía una vida algo más normal. Si me hubiera estado jugando el
campeonato, me habría entrenado más. He tenido otras posibilidades, pero estoy
aquí sin que nadie me haya regalado nada”, comenta el piloto de Avintia.
El nuevo reglamento del Moto GP ha conseguido algo que era imposible
hace unas temporadas atrás: la paridad entre la mayoría de los competidores.
Los neumáticos Michelin sumado a una electrónica única han puesto en los
titulares a equipos y pilotos no habituados a ellos. Héctor Barberá es un
ejemplo: el español logró un buen desempeño a bordo de la Avintia y disfruta
del momento. Además, responde a todo en una entrevista a “Marca”.
“En mi carrera, desde que entré en el Mundial con 15 años hasta los 22
que subí a MotoGP iba bien. Estás motivado, entrenas, tienes una vida sana.
Llegué a MotoGP y me pegué un chasco muy grande. Pasé de luchar por ganar a
verme el 15 o el 12. Dependía de una moto o una electrónica y siempre estaba
limitado. Era inviable estar más delante”, indica el nacido en Dos
Aguas, que desde su debut en 125cc en Japón ’02 suma 225 Grandes Premios
corridos.
“A nivel personal lo pasé mal. Ya no entrenas igual. La gente empieza a
desconfiar de ti. Los que cuando ibas rápido te decían: 'Muy bien', ves que
desaparecen de tu lado. Eres joven. Yo vivo solo desde los 17 años. Te
encuentras que tu vida da un cambio radical. Lo que parece que está bien hecho,
está mal hecho. Todo cae sobre ti. Nadie se puede plantear si subir a MotoGP
fue lo correcto. Simplemente, Héctor pasa de ser bueno a ser malo. De ahora
vales, a ahora no vales. Por eso ya entrenas menos”, dispara, en un
ataque total de sinceridad.
“Pasé de luchar por ganar y recibir palmaditas a gente que me decía por
la calle: '¿Todavía corres?'. Pierdes la motivación. Lo pasas mal. Acaba la
última carrera en Valencia, después de estar dando tumbos todo el año, ni te
hacen entrevistas ni te piden autógrafos... y te llaman los amigos pasa salir y
te lleva a otro sitio, que no es el idóneo. Tampoco es que yo me haya ido mucho
de fiesta. Sólo hacía una vida algo más normal. Si me hubiera estado jugando el
campeonato, me habría entrenado más. He tenido otras posibilidades, pero estoy
aquí sin que nadie me haya regalado nada”, comenta el piloto de Avintia.
Lo importante de cada experiencia que nos da la vida es sacar
conclusiones positivas y crecer. Y así lo hizo el español: “Estoy en el mejor momento de mi vida.
De toda esta película sacas que tienes que separar lo personal de lo deportivo.
Tengo un equilibrio y con eso he conseguido trabajar. Ahora que lo deportivo
funciona, sólo puede ir bien. Y si no, me puedo quedar tranquilo porque lo he
intentado”.

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