Espanyol 3-0 Almería: El Almería se hunde en la zona baja

El inicio del duelo fue un espejismo. Los de Juan Ignacio Martínez alcanzaban el área de Casilla con pocos pases y avisaron en varias ocasiones al meta. En el minuto cinco, un disparo de Corona desde la frontal se quedó a centímetros del larguero. Más tarde lo probó Verza desde la misma distancia, sin éxito.

Los catalanes, que en los primeros compases habían merodeado la portería rival sin ninguna ocasión clara, se redimieron gracias al balón parado. Stuani, al cuarto de hora, mandó el balón a la madera al rematar de cabeza un córner. Y Álvaro conectó una pelota envenenada tras otro saque de esquina que Hemed, bajo palos, tuvo que frenar. El anfitrión se fue entonando a media que transcurrían los minutos.

Hemed estaba bien vigilado, la solidez blanquiazul era mayor en las acciones de estrategia en contra y, en definitiva, los avisos del Almería disminuían, mientras que la conexión entre Sergio García y Stuani se intensificaba: malo para el rival. A partir de la media hora, el Almería ya estaba metido en su campo y el Espanyol exhibía la presión de sus últimos encuentros. La defensa no pudo contener eternamente el acoso a base de combinaciones y fútbol de bandas y, en el 36, llegó el 1-0. Stuani, especialista en el juego aéreo, clavó un centro de Sergio García.

Sergio González tiene dinamita arriba y los andaluces la volverían a sufrir muy pronto. Exactamente tres minutos tardó el delantero uruguayo en volver a superar a Julián después de otra asistencia del capitán. Los blanquiazules eran los dueños absolutos del encuentro.

La lección de JIM en el descanso fue provechosa. En la reanudación se vio a un Almería más intenso y ofensivo, aunque el Espanyol seguía cómodo con los espacios y con el resultado en el marcador. Las diabluras de Sergio García seguían preocupando a la zaga andaluza y Casilla continuaba sin trabajo. Un latigazo de Ximo en el minuto 63, fácil para el meta blanquiazul, resumía el caudal ofensivo visitante. Nadie conectaba con Hemed y las bandas eran inocuas.

El Espanyol había reducido las revoluciones, aunque el entrenador lo solventó sentando a Stuani, el hombre del partido, y sacando a Caicedo. El ecuatoriano confirmó el estado de gracia en el que viven los pericos. Cuatro minutos después de pisar el campo, en el 74, el ariete superó a Cuesta por velocidad y potencia y definió el uno contra uno ante el portero para poner el 3-0 en el electrónico. El futbolista ha marcado en sus últimos siete partidos en Cornellá.


Redactado por: 
Toni López (ESP)
Twitter @Wifisteiger

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