Ya se respiraban aires de negatividad en Anoeta con una afición cansada de un equipo que podría dar mucho más y con un rival delante que había demostrado, hasta el momento, hacer un fútbol mucho más vistoso y efectivo que el del conjunto vasco.
La afición txuri-urdin necesitaba de una victoria tranquila, de esas que hace muchísimo ya no disfrutaban, ni en Anoeta ni fuera de ella. Tiempos convulsos para un histórico que parecían difíciles de apaciguar con un rival tan potente como el equipo revelación de este inicio de temporada.
Los de Quique Setién querían sumar ante el duro compromiso que tendrán este fin de semana ante el líder, un partido contra el Real Madrid en el que parece difícil, a priori, conseguir los tres puntos.
Sin embargo, el partido empezaba poniéndose muy de cara para los locales cuando, antes de que se cumpliese el primer minuto, Willian José haría valer la ley del ex para adelantar a los vascos. Que, a partir de entonces, en vez de echarse atrás y esperar para buscar una contra seguían yendo a por todas, presionando arriba y teniendo ocasiones para conseguir el segundo, que no se haría mucho de esperar.
En el minuto 21 Willian José remató un balón que se colaba en la portería de Las Palmas hasta que Boateng puso su mano delante ganándose la expulsión y consiguiendo bien poco, pues Carlos Vela, que hizo un partido de los que hacía tiempo que no hacía, convertía la pena máxima para encarrilar el partido desde el principio.
La Real quería más y, pese a tener que superar adversidades como la lesión del lateral izquierdo, Yuri, conseguía sólo 15 minutos después sentenciar el partido con un gol de Zurutuza de cabeza, que dejaba el partido cerrado y a los locales con la posibilidad de dosificar esfuerzos. Sin embargo eso no fue hasta la segunda parte, pues la primera parte terminó con los locales volcados y presionando, buscando siempre más, para el deleite de los pocos valientes que se atrevieron a ir un miércoles a las 10 de la noche a Anoeta.
La segunda parte tendría mucha menos historia. David Simón derribaría claramente a Mikel Oyarzabal en el minuto 52 dentro del área y Willian José anotaría el 4-0 para terminar de cerrar un partido que terminaría maquillando el conjunto local con un gol de Tana en una contra en el minuto 56.
Desde ahí hasta el final del partido se sucedieron algunas (pocas) oportunidades para los dos equipos que no llegarían a materializar. Toque, toque y más toque para concluir un partido que, desde el minuto 35, no tuvo demasiada historia. 4-1 para los locales, que calmaban un poco los aires convulsos.
Ahora los locales se medirán al Eibar en Ipurua en un derbi vasco que siempre se muestra emocionante. Por su parte Las Palmas se enfrentarán a un Real Madrid que, pese a empatar hoy, sigue líder.

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