Es quizás el mas terrenal del Big Four, que forma junto a Roger Federer, Novak Djokovic y Rafael Nadal. Pero ha sabido estar en los momentos justos en los lugar exactos. Andy Murray es nuevamente finalista de un Juego Olímpico y, como hace cuatro años atrás, irá en busca de su segunda medalla dorada consecutiva.
En la primera semifinal, el número dos del mundo derrotó a Kei Nishikori por 6-1 6-4 en 1h 20m de partido en donde repitió matices vistas en otros encuentros: paliza en el primer set, regula en el segundo (en varios casos, a punto de perderlo). Y contra el japonés no fue la excepción: 9 winners, dos quiebres y sólo dos puntos perdidos con el primer saque (15/17) para hacerse del primer parcial en sólo 33 minutos.
Pero Nishikori despertó en el segundo, sobre todo con su saque: pasó de concederle 11 puntos con él en el primero (11/20, 55%) a 12 (de 30, 40%) y de ganar 14 a obtener 25 tantos en total. Pero, no obstante, se mantuvo errático a lo largo de todo el encuentro (cometió 23 errores no forzados) y esto es algo que aprovechó a la perfección Murray, que cerró el encuentro con 15 golpes ganadores, la misma cantidad de errores no forzados, tres quiebres y ningún break en contra.
De esta manera, el nacido en Escocia accede a su segunda final olímpica, luego de la que ganó en Londres 2012 (a Federer) y mejorando su registro a 11 victorias y una derrota. Pero la racha de Murray no se limita sólo a Río: registra su último encuentro perdido en Roland Garros, en donde cayó en la final ante Djokovic. Desde ahí, suma 17 partidos invicto, con dos títulos (Queens y Wimbledon) y la citada final olímpica que animará este domingo.
Por Emma Rivero (@emmarivero)

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