La
selección galesa remontó el tanto inicial de Nainggolan para meterse por
primera vez en su historia en las semifinales de un gran torneo.
Gales prolonga su sueño en la UEFA EURO 2016 al imponerse
por 3-1 a Bélgica en los cuartos de final del torneo y jugará por primera vez
unas semifinales.
Apoyados por muchísimos aficionados llegados desde la
cercana frontera belga hasta Lille, la selección de Marc Wilmots se mostró
agresiva en los primeros compases del partido. Eden Hazard y Yannick Carrasco
se dejaron ver desde el principio y Gales, bastante replegada, se limitó a
aguantar acometidas rivales como la del minuto 7, una triple ocasión belga en
el interior del área que repelieron de forma casi milagrosa los zagueros
británicos.
Respondió Gareth Bale un par de minutos después con un
potente zurdazo que se fue al lateral de la red. El partido no ofrecía cuartel,
un correcalles delicioso con ocasiones en ambas áreas en el que acabó cantando
bingo Radja Nainggolan con un cañonazo desde 30 metros ante el que nada pudo
hacer Wayne Hennessey. No se había cumplido el cuarto de hora de partido y el
ofensivo fútbol de Bélgica ya había obtenido recompensa.
Era el momento para la reacción galesa, pero Bélgica no
estaba por la labor. La selección de Wilmots empezó a mantener un poco más la
posesión, retrasando unos metros Hazard su posición para trenzar con más
facilidad en el centro del campo. Sin embargo, en una pérdida de balón de
Nainggolan, Neil Taylor probó los excelentes reflejos de Thibaut Courtois en
una ocasión muy clara para Gales.
Esta oportunidad animó al combinado dirigido por Chris
Coleman, que disfrutó de unos minutos de cierto asedio sobre el área belga que
no desaprovechó. Forzó un saque de esquina en el minuto 31 y el capitán Ashley
Williams puso el empate en el marcador de cabeza con su primer gol en partido
oficial con Gales en 39 partidos con los dragones.
No se creó mucho más peligro en el resto del primer acto, y
Bélgica agradeció la llegada del descanso ya que Gales se había adueñado del
control del choque. La segunda parte comenzó con un cambio significativo de
Wilmots. Retiró a Carrasco, algo desdibujado, y sacó a un centrocampista de
fuerza y llegada como Marouane Fellaini.
Y Bélgica volvió a mostrar su mejor cara, la del arranque
del primer tiempo. Kevin De Bruyne probó suerte con un zurdazo desde lejos,
Romelu Lukaku también probó suerte y Hazard estuvo muy cerca de hacer el
segundo en el minuto 50. Pero cosas del destino, fue la primera llegada galesa
de la segunda parte la que acabó en gol. Balón en largo de Bale, gran centro de
Aaron Ramsey y excelente movimiento de Hal Robson-Kanu en el interior del área
para quedarse solo ante Courtois y definir con sangre fría.
Este tanto hizo que Bélgica se volcará más al ataque, pero
con menos ideas. Las estrellas belgas hacían la guerra por su cuenta y a Gales
le bastaba con no descolocarse para aguantar y seguir gozando de alguna ocasión
a la contra o a balón parado. Bale era un dolor de cabeza constante y con el
progreso de los minutos el futbolista del Real Madrid fue ganando en confianza.
En el tramo final Wilmots y su selección, al verse fuera del
torneo, atacaron con más desesperación y eso conllevó un mayor desorden. Gales
controlaba bien el partido y movía poco a poco el banquillo para oxigenar sus
esfuerzos defensivos. En los últimos diez minutos prácticamente no vimos a los
galeses superar la línea medular, pero tampoco Bélgica logró amenazar la meta
de Hennesey.
Gales apretó los dientes, luchó por cada centímetro, por
cada balón y acabó matando el partido con un golazo de cabeza de Sam Vokes en
el minuto 85. Los dragones hacen historia metiéndose en su primera semifinal de
un gran torneo superando la gesta de la selección galesa que llegó a cuartos en
la Copa Mundial de la FIFA de 1954.

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