En lo que fue un encuentro plagado de emociones e intensidad - con un tornado de por medio que suspendió el cotejo por más de una hora y media-, Chile hizo historia al clasificarse por segunda vez consecutiva a la gran final de la Copa América tras vencer por 2-0 a Colombia con goles de Charles Aranguiz y José Pedro Fuenzalida. Tras un comienzo arrollador que vio a la Roja dos goles arriba en tan solo once minutos, el trámite se emparejó al punto de que Claudio Bravo debió intervenir muchas veces para salvar a su equipo de un rival que intentó con mucha voluntad pero con poco fútbol y que vio como sus ilusiones eran hechas trizas nuevamente.
Chile salió tal cual en los partidos ante Panamá y México, es decir a presionar muy alto y con una constancia que no se ve en ningún otro equipo salvo la Alemania de Joachim Löw y de a ratos la España de Vicente Del Bosque. Si bien le regaló el balón a Colombia, le costó mucho a los dirigidos por José Néstor Pekerman hacer pie en el centro del campo y a los 7 minutos se encontró abajo en el marcador.
Fuenzalida, una apuesta ganadora de Juan Antonio Pizzi sin lugar a dudas, tomó un balón suelto en tres cuartos de campo, avanzó a máxima velocidad por la banda derecha y lanzó un centro que fue mal rechazado por Cuadrado. Aranguiz aprovechó el regalo del jugador de la Juventus y definió ante un desguarnecido Ospina sin dificultad alguna para poner el 1-0 en el marcador.
Una nueva trepada sensacional de Fuenzalida estuvo cerca de terminar en el segundo gol, apenas minutos más tarde, pero Arias logró llegar justo antes de que Vargas pudiese rematar un muy buen centro bajo del ex Boca Juniors. Y a los 11', Alexis encaró por la izquierda, dejó atrás a dos rivales y sacó un disparo que impactó en el primer palo de Ospina y cayó en los pies de Fuenzalida, quien solo tuvo que empujar el balón bajo el arco para dejar el partido 2-0 en favor de La Roja.
Colombia seguía teniendo el balón, pero no lograba ser profundo ni eficiente en tres cuartos de campo, aunque a los 23' encontró su primera ocasión neta de gol en los pies de Roger Martínez que con un disparo fenomenal obligó a Claudio Bravo a mostrar toda su calidad con una estirada aún más notoria.
Los dolores de cabeza comenzaron para Pizzi poco antes de la primera media hora de juego, ya que Pablo Hernández debió salir luego de recibir un involuntario golpe de Carlos Sánchez y quedar con la rodilla muy dolorida. Erik Pulgar, un mediocentro más clásico y uno de los jugadores llamados a ser el futuro del fútbol chileno, ingresó en su lugar con la responsabilidad - a su corta edad- de luchar mano a mano con Sánchez en el círculo central.
De la mano de un punzante Arias, la selección cafetera ganó metros en el campo de juego y empezó a acorralar a un Chile ya demasiado retrasado. En los tres minutos de adición, la acción regresó al partido con una doble jugada de alto peligro por parte de los colombianos: Sánchez lanzó un gran centro que se cerró demasiado y obligó a Bravo a salvar su valla con un manotazo y luego Cuadrado capturó el rebote y buscó por lo bajo a Cardona solo para chocar otra vez con las manos del portero del FC Barcelona. A pesar de las mejores sensaciones sobre el cierre, Colombia se marchó preocupada a los vestuarios, con la obligación de sostener el ritmo en los primeros minutos del segundo tiempo para poder acercarse en el marcador y seguir soñando con la gran final.
Luego de las dos horas y media de espera obligadas por el huracán que se abalanzó sobre la ciudad de Chicago, el partido se reanudó con un campo de juego en peores condiciones y dos equipos más bien impacientes por llegar al desenlace de la historia. Marlos Moreno, de Atlético Nacional, ingresó en lugar de Cardona antes del pitazo inicial y a los pocos minutos Jara derribó claramente a Torres dentro del área debido a una llegada tarde. El colegiado ignoró la acción y le perdonó la vida a un Chile que seguía en su postura más bien conservadora, por sobre todo debido al buen trabajo de presión y circulación colombiano,
La segunda amarilla - dudosa como mínimo- que el árbitro le sacó a Carlos Sánchez luego de una infracción debatible en el centro del campo, dejó con diez jugadores a Colombia y a Pekerman con un gesto mucho más adusto que antes. Los de Pizzi recuperaron el balón y comenzaron a asediar nuevamente a Ospina, quedando cerca del tercer gol tras un gran centro de Fuenzalida y un notable cabezazo de Vargas que el portero de Arsenal FC envió al tiro de esquina con una salvada a puro reflejo.
A esta jugada le siguieron un disparo fallido de Zapata y un tremendo intento de James Rodríguez que Bravo tapó con mucha dificultad yendo abajo al segundo palo. Sebastián Pérez reemplazó a Frank Fabra en Colombia, con la intención de ganar más piernas por el carril izquierdo, mientras que Edson Puch ingresó en lugar de Fuenzalida en Chile para aprovechar los espacios que iban a surgir inevitablemente.
Tras dos o tres insinuaciones, Bacca reemplazó a Cuadrado en un intento desesperado por encontrar un gol que le devolviese la ilusión a los de Pekerman. Sobre el final, Zapata derribó a Alexis Sánchez dentro del área y el árbitro, tratando de compensar evidentemente, ignoró la acción y dio lugar al ingreso de Mark González por un agotado Vargas. No hubo tiempo para mucho más y un Chile rápido y furioso al comienzo y pragmático y luchador en el resto del trámite accedió a su segunda final consecutiva en el máximo torneo de América.
Con algunos retoques impulsados por su actual entrenador - más verticalidad, menos posesiones largas, volantes interiores cerrados y uso de los laterales como arma principal- y la base dejada por Jorge Sampaoli, Chile volvió a ganarse un lugar en una final. Lo hizo eliminando a dos rivales de fuste como México y Colombia y pudiendo sobreponerse a una derrota contra la Argentina y a un pésimo partido contra Bolivia en la fase de grupos. El partido de mañana es una gran incógnita, pero está muy claro que Chile está de regreso y que hará todo lo posible para volver a amargarle el día a una Argentina que llega como favorita pero también con la carga de dos finales consecutivas en blanco.
Las alineaciones fueron las siguientes:
Colombia (4-2-2-2): David Ospina; Arias, C. Zapata, Jeison Murillo, Frank Fabra (Pérez); Carlos Sanchez, Torres; Cuadrado (Carlos Bacca), James Rodriguez; Edwin Cardona (Marlos Moreno) y Roger Martinez.
Chile (4-3-3): Claudio Bravo; Mauricio Isla, Gary Medel, Jara, Beausejour; Charles Aranguiz, Silva, Pablo Hernandez (Erik Pulgar); Fuenzalida (Edson Puch), Eduardo Vargas (Mark Gonzalez) y Alexis Sanchez.
Redactado por Rodrigo López Vázquez (@RodrigoLVazquez)




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