Champions League | Atlético Madrid 2 (3)-0 (2) FC Barcelona: Creer, jugar y vencer



En un partido que fue emotivo de principio a fin, el Atlético de Madrid logró lo imposible y venció por 2-0 al Barcelona para sellar un nuevo pase a las semifinales de la Champions League. Los goles fueron anotados por Antoine Griezmann, pero la superioridad táctica y futbolística del equipo dirigido por Diego Simeone fue absoluta ante un muy disminuido cuadro de Luis Enrique que tendrá que levantarse anímicamente para afrontar un final de temporada que se vislumbra complicado.





La primera mitad comenzó con un Atlético de Madrid arrollador, llegando por los costados con los laterales y un dueto Griezmann-Carrasco imposible de detener. Con una presión alta asfixiante y muy eficaz, tapando las bandas y sin dejar que los tres volantes pudiesen hacer pie en el centro del campo, el Atlético de Madrid logró someter al Barcelona sin demasiados inconvenientes.

A contramano de quienes sostenían que el equipo iba a salir a jugar muy retrasado, esperando un contragolpe, el cuadro de Simeone buscó desde el primer segundo atacar a su contrincante para incomodarlo al máximo posible. Ferreira-Carrasco, que con su movilidad se empezaba a convertir en una pesadilla para los visitantes, generó peligro recortando desde la izquierda hacia el medio y disparando a manos de Ter Stegen.

En el siguiente avance Colchonero, Griezmann atacó el espacio vacío y cabeceó una muy buena pelota cruzada, chocando con las manos de un seguro pero trabajador Ter Stegen. A los 9', el internacional por Francia volvió a inquietar al portero alemán con una llegada hasta la línea de fondo y un peligroso centro atrás que nadie llegó a empujar.

Los dirigidos por Luis Enrique buscaron quitarle ritmo al encuentro con posesiones largas, pero las imprecisiones en ataque, el pésimo retroceso y la falta de carácter para superar el escollo, lo pusieron en peligro nuevamente: tras una llegada de Mascherano al área del local, el rebote de su intento le quedó a Carrasco quien luego de una veloz subida lanzó otro centro por lo bajo que Griezmann no pudo rematar.

Con la famosa MSN ausente sin aviso previo, el Barcelona sufrió horrores a la hora de generar juego, algo que viene sucediendo hace demasiados meses pero que el fantástico tridente ofensivo que posee se ha encargado de maquillar con grandes actuaciones y una conexión envidiable. Por el momento, tanto Messi como Neymar y Suárez se encontraban lejos del resto del equipo y sin poder superar en el mano a mano a una defensa impecable, liderada por un sobrio Godín y un descarado Lucas Hernández que nunca le tuvo miedo al cuco de la temporada.

Tardó más de 20' el Barcelona en entender que esta vez había que correr en bloque, ir y venir sin cesar, para no ser destruidos por un Atlético perfecto en lo físico y muy aceitado en su fase ofensiva. Durante un breve descanso del local - en una inteligente dosificación de la energía- el Barcelona siguió con la posesión cuasi total del balón, pero jamás supo como utilizarlo ya que no generó peligró más allá de tener a muchos jugadores estacionados en tres cuartos de campo.

Llegando a la primera media hora de juego, las emociones disminuyeron y el control siguió en manos de un soberbio Atlético de Madrid, que supo como anular los circuitos de juego del Barcelona sin apelar al juego brusco o desleal, marcándolo al hombre con superioridad numérica en cada jugada, y que en ataque de la mano de unos muy acertados Koke y Saúl en zona creativa y Griezmann y Carrasco en los metros finales, hizo temblar al cuadro de Luis Enrique en cada uno de sus embates.

Messi apareció de manera esporádica, con un lanzamiento de falta en muy buena posición que se perdió por el lado izquierdo del arco de Oblak sin pena ni gloria. Los intentos sin riesgo del Barcelona se sucedieron, chocando sus jugadores contra una defensa muy bien organizada que no dejó un solo espacio para pasar o para filtrar un pase. Y a los 38', el gran trabajo del Atleti rindió frutos: Saúl Ñiguez llegó a toda velocidad por la derecha luego de una transición veloz al ataque, lanzó un gran centro y Griezmann anticipó a su marcador sobre ese mismo sector para marcar el 1-0 con un notable cabezazo al primer palo.

Un Atlético lleno de energía continuó con el asedio, sin dar un solo paso atrás, quedando al borde del segundo luego de un disparo de Griezmann dentro del área que Piqué bloqueó justo a tiempo. Antes del cierre de la primera parte, Neymar ensayó un muy flojo remate que Oblak controló sin problemas y el entrenador local hizo retroceder a sus dos delanteros para aprovechar los espacios que estaba dejando su rival en los minutos finales.

Una estrategia que casi funciona a la perfección, ya que en la jugada previa al pitazo, Ferreira-Carrasco se lanzó en una larga carrera desde el mediocampo y con dos rivales encima se las ingenió para pisar el área y sacar un disparo que debido a su cansancio no llevó mucha potencia y terminó en las manos de Ter Stegen.




La segunda mitad pareció una continuidad de lo visto en el primer tiempo, con el Barcelona manteniendo la posesión, pero estancado en el aspecto creativo, y el Atlético de Madrid manejando los hilos del encuentro y volviendo a acercarse con una llegada de Carrasco y un centro que ni Koke ni Gabi pudieron convertir en gol debido a una óptima reacción de Piqué.

La frustración del Barcelona debido a su flojo nivel colectivo e individual y a la muy buena performance del rival, aumentó luego de que Lucas Hernández estrellase un cabezazo bombeado contra el larguero ante la confiada mirada de Ter Stegen. Cada vez que los pupilos de Luis Enrique intentaron salir en velocidad, el balón regresaba al instante a los pies de los jugadores del Atleti que generaron estragos con su contragolpe.

Lionel Messi volvió a tener una oportunidad clara, luego de que Jordi Alba desbordase y lo habilitase dentro del área, pero su remate no llevó ni dirección ni espíritu como para darle el gol de la clasificación a su equipo. La intensidad del cuadro visitante aumentó un poco y un disparo de Iniesta de media distancia fue muy bien tapado por un sólido Oblak, que respondió cada vez que lo llamaron a su juego.

Rakitic asustó al fondo local con un excelente pase cruzado para Dani Alves, pero Filipe Luis logró salvar algunos corazones en las gradas con un quite fenomenal. Luis Enrique movió el banquillo buscando soluciones, haciendo ingresar a Arda Turán - muy insultado durante toda la noche- y a Sergi Roberto en lugar de Rakitic (justo en el momento en el que comenzaba a sentirse cómodo) y de un decepcionante Dani Alves.

Los centros sin destino comenzaron a llover sobre el área del local y en uno de ellos, Luis Suárez impactó con el codo intencionalmente a Godin en la cara, siendo solamente amonestado. Unos segundos después, Neymar golpeó sin pelota a Juanfran luego de que el lateral le ganase la posesión dentro del área, pero fue amonestado tal cual su compañero de ataque.

Con su equipo demasiado retrasado, sobre todo debido al cansancio y a la lógica presión total de un Barcelona sin ideas pero con la desesperación como motivación - y una calidad individual capaz de hacer aparecer la luz en la peor de las noches-, Simeone buscó un poco más de control del balón y de frescura para la salida: Thomas Partey reemplazó a Ferreira-Carrasco a los 74' y la tensión no dejó de crecer.

Con el Vicente Calderón prendido fuego, tal cual como desde el pitazo inicial, el Barcelona logró lanzar dos buenos balones al área, pero Oblak logró ahuyentar los fantasmas con sendas salidas acertadas. Los de Luis Enrique estaban abiertos por completo y su desequilibrio terminó dejándolos K.O luego de varios minutos de presión contínua pero sin profundidad: Filipe Luis comandó un contragolpe con maestría desde la izquierda, humilló con un caño a su marcador, hizo la pausa y buscó a Griezmann que llegaba en soledad ante el arco vacío. Iniesta interpuso su brazo de forma alevosa y el colegiado sancionó penalti correctamente, aunque generó mucho enojo en los jugadores, afición y cuerpo técnico local al amonestar al volante creativo cuando en realidad tendría que haberlo expulsado.

Griezmann tomó la responsabilidad y con un disparo mordido y bajo sobre la izquierda pudo evitar la buena estirada de Ter Stegen para desatar la locura en el Calderón. Correa y Savic entraron en lugar del goleador del partido y de Augusto Fernández respectivamente y en la puntada final, el Barcelona debió haber sido beneficiado con un penalti luego de una mano de Gabi dentro del área que fue muy clara en las mil repeticiones pero bastante complicada de ver desde la posición del árbitro. Luego de otro tiro libre decepcionante de Lionel Messi, el reloj corrió hasta el final tras cuatro minutos de adición que se hicieron eternos hasta que los jugadores del Atleti pudieron festejar sin parar, unidos como un puño, ante su hinchada, haciendo sonreír como nunca antes a Diego Simeone.




En los que finalmente fue su partido perfecto, con un ataque y una defensa igual de perfectas, Diego Pablo Simeone volvió a festejar en Cuartos de Final de la Champions League ante el FC Barcelona. Tal cual en la maravillosa temporada 2013/14, que los tuvo a segundos de la gloria ante el Real Madrid de Carlo Ancelotti en la gran final, el Atlético de Madrid llega a los meses finales con grandes oportunidades de llevarse tanto la Liga BBVA - se encuentra a tres unidades del cuadro de Luis Enrique- como el máximo trofeo continental.

Es imposible negar el gran trabajo que ha realizado Simeone desde su llegada al club de sus amores, pues logró levantarlo del suelo y convertirlo nuevamente en una potencia no solo a nivel local sino también a nivel europeo. Los tres Cuartos de Final consecutivos - pasando a Semifinales en dos ocasiones- en sus tres participaciones en Champions League hablan de una labor sensacional. Lo mismo el convencimiento con el que sus jugadores - los que se han ido, los que están y los que llegaron- ejecutan la idea de juego, la estrategia planificada minuciosamente por su entrenador.

El discurso ha llegado al corazón de los jugadores y ha logrado conformar así un equipo que nunca deja de competir ni mucho menos de creer. Que siempre va al frente y que defiende como pocos, también demostrando que sabe como atacar tal cual se ha visto en este y muchos otros partidos a lo largo del ciclo del Cholo.

Ante el Barcelona logró algo notable: superarlo en ambos partidos tanto en el aspecto ofensivo como en el defensivo, pasando varios momentos recostado sobre su puerta, pero con la única idea de atacar sin cesar hasta encontrar la victoria. En la ida, una expulsión inesperada complicó un partido perfecto y lo llevó a la derrota, pero en la vuelta no hubo nada que se interpusiese en su camino hacia un triunfo épico.

Con la solidez de una línea de fondo impresionante, que nunca falló en las coberturas y en los anticipos; con un mediocampo compuesto por cuatro volantes mixtos que saben tanto jugar como tapar espacios y tomar las riendas del encuentro; con dos laterales que fueron lanzas por las bandas, imposibles de detener para su rival; con un Koke notable desde el puesto de lanzador, mostrando toda su calidad; y con dos delanteros en gran forma, veloces, punzantes y eficaces en sus intentos, el Atlético de Madrid construyó una victoria digna de aplauso ante un Barcelona que a pesar de la excelente labor de su contrincante, nunca jugó bien más allá de su abusiva posesión (inocua) ni pudo mostrar el mínimo de rebeldía para sentenciar la eliminatoria.




Las alineaciones fueron las siguientes:

Atlético Madrid (4-4-2): Oblak; Juanfran, Godín, Lucas Hernández, Filipe Luis; Augusto Fernández (Savic), Gabi, Saúl Ñiguez, Koke; Antoine Griezmann (Ángel Correa) y Yannick Ferreira-Carrasco (Thomas Partey).

FC Barcelona (4-3-3): Ter Stegen; Dani Alves (Sergi Roberto), Mascherano, Pique, Jordi Alba; Iván Rakitic (Arda Turan), Sergio Busquets, Andrés Iniesta: Neymar, Luis Suarez y Lionel Messi.





Redactado por Rodrigo López Vázquez (@RodrigoLVazquez)


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