En una tarde en la que nada le salió bien, donde sus tres delanteros jugaron uno de los peores partidos en lo individual de la temporada y donde el resto del equipo mostró las dudas de siempre, el FC Barcelona logró rescatar una unidad de El Madrigal debido a algunos chispazos de sus tres grandes estrellas y a los groseros errores de un árbitro que no estuvo a la altura de las circunstancias ni mucho menos.
Apenas iniciado el encuentro, el Villarreal confirmó todo lo que Luis Enrique había dicho en la conferencia de prensa previa: salió a atacar al Barcelona sin tenerle ningún respeto y estuvo cerca de abrir el marcador al minuto, luego de que Bakambú dejase sentado a Piqué por la línea de fondo y lanzase un centro que Trigueros - dentro del área chica y muy marcado- cabeceó al palo derecho de Bravo.
El Submarino Amarillo no disminuyó la marcha luego de este intento fallido y siguió avanzando con su sólido 4-4-2, tratando de romper líneas por los costados. El Barcelona atinó a salir en largo con sus tres delanteros, intentando que desde tres cuartos de campo pudiesen ganar en el uno contra uno. Corrían 7' y los catalanes volvieron a sudar la gota gorda con una gran tapada de Bravo ante un Bakambú imparable, que quedó cara a cara con el chileno tras un pase filtrado pero no pudo encontrar el ángulo correcto debido a la veloz respuesta del portero.
Lo que el cuadro de Luis Enrique no tenía en generación de juego, lo tenía como ya es sabido en calidad individual. Rakitic robó un balón cerca del área y con un disparo a colocar estuvo cerca de abrir el marcador, saliendo el esférico muy cerca de portería. Messi y Suárez estaban ausentes sin aviso, uno deambulando por el campo de juego, cansado y sin cambio de ritmo, como en la Era Martino, y el otro corriendo sin ningún tipo de racionalidad detrás de un balón que jamás le llegaba en buenas condiciones.
La marca del Villarreal a la MSN fue impecable en el tramo inicial del encuentro, haciéndoles difícil la tarea de romper un partido en el que sus compañeros no estaban rindiendo acorde a lo que ellos necesitan para poder marcar la diferencia. Las infracciones de los volantes y delanteros del Barcelona se multiplicaron, pero Messi dio el presente con un disparo de media distancia que salió lejos del arco e impactó en una espectadora que estaba en las gradas.
Mascherano comenzó a realizar sus clásicos relevos en el fondo, salvando a Jordi Alba de una buena llegada de Denis Suárez por la banda. Más allá del avasallante dominio del local, una infracción sin sentido de Soldado en tres cuartos de campo derivó en el primer gol del encuentro, uno que no estuvo exento de polémicas: Messi ejecutó, Suárez no pudo llegar a la pelota y Rakitic capturó el rechazo corto para poner el 1-0 con un disparo rasante. El croata estaba en fuera de juego al inicio de la jugada, pero si se considera que el balón impactó en Suárez y que - en teoría- él no buscó jamás participar de la jugada (algo que no es tan cierto), se puede decir que el gol fue lícito.
Luego de que el colegiado ignorase una clara mano intencional de Piqué que cortó una situación de gol en favor del Villarreal y que debió haberle costado su segunda amarilla, Marcelino García Toral fue expulsado por protestar ante tamaña injusticia. Messi y Neymar intentaron ganar sendos penaltis en los minutos posteriores, pero el árbitro mejoró un poco su floja actuación ignorando sus pedidos.
El Barcelona aprovechó el reposo provisorio del Villarreal tras media hora de desgaste contínuo, manejando el balón en campo rival aunque sin lograr superar la sólida muralla amarilla dispuesta enfrente suyo. La delantera de los Culés volvió a desaparecer del encuentro y Bakambú volvió a quedar en posición de remate, sin poder empujar al fondo de la red un muy buen centro al ras del suelo.
Para la mala fortuna del Villarreal, el contragolpe que tuvo el Barcelona derivó en un inexistente penalti que el árbitro le cobró a Neymar. Nuevamente el brasileño se lanzó a la piscina y encontró complicidad en el juez que nunca considero siquiera que Asenjo no lo había tocado. La ejecución del astro de Brasil fue notable, picándola a lo Panenka con toda su categoría, aunque la pregunta siempre queda en el aire ¿Es necesario para un equipo con tanta calidad y tanto presupuesto como el Barcelona recurrir a estas trampas para vencer a sus rivales?
El primer tiempo finalizó luego de un disparo de Messi a las manos del portero y una gresca imparable entre Soldado y casi todo el plantel del Barcelona y también el cuerpo colegiado. Las amarillas volaron para todos los sectores y con el estadio cantando en contra del árbitro, José María Sánchez Martínez, ambos equipos se fueron a los vestuarios.
Los segundos 45' comenzaron con la insólita estadística de 16 penales a favor del Barcelona en la corriente Liga BBVA, número que está por encima de la clásica declaración de Luis Enrique de que no opina acerca de los árbitros (algo que tampoco es del todo verdadero). El Barcelona mantuvo la posesión pero sin lograr molestar a la defensa local, que logró aislarse del escándalo y seguir adelante con el partido.
Poco a poco, la presión alta de los de Marcelino comenzó a inquietar a Bravo, que vio pasar muy cerca un disparo de Trigueros luego de un tiro libre fallido de Soriano. El entrenador visitante decidió evitar la expulsión de Piqué de cara al Clásico y mandó en su lugar a Mathieu. Luego de un gol que Suárez regaló por intentar un pase a Messi cuando tenía opción de remate - en una exageración para demostrar la amistad que los une y liberar un poco la tensión del partido- Alvez reemplazó a Arda Turán en el local, con Sergi Roberto pasando al centro del campo por la izquierda para tener un poco más el balón.
Y a los 57', Denis Suárez logró encontrar los espacios para filtrarse por el medio, esquivó un patadón de Mathieu y remató a colocar por lo bajo. Bravo evitó el gol pero su rebote quedó dentro del área y Bakambú empujó al gol para desatar la locura en el estadio. El autor del gol pudo empatar el encuentro un minuto más tarde, pero su disparo careció de ángulo y potencia como para ingresar al arco.
Los errores de Luis Enrique en los dos cambios realizados comenzaron a pasarle factura al Barcelona, que en los minutos iniciales de la segunda mitad había logrado - sin jugar bien- equilibrar un poco las acciones. Soldado se perdió un gol increíble bajo el arco en un tiro de esquina ejecutado a la perfección, ganándole con tranquilidad a Mathieu.
En lo que fue su mejor jugada individual, Neymar dejó atrás a cuatro rivales dentro del área yendo desde la banda hacia el centro y su bombazo cruzado fue enviado al tiro de esquina por un Asenjo fenomenal. El partido ingresó en sus 25' finales y Mathieu dio la nota una vez más: en un nuevo lanzamiento desde la esquina, el francés empujó la pelota contra su propia valla y decretó el 2-2 parcial en el peor momento de su equipo.
Marcelino decidió mover las fichas y sacó de la cancha a Bakambú y a Denis Suárez para hacer ingresar a Adrián y a Pina. Rakitic tuvo el tercero con un gran cabezazo, pero Asenjo con otra parada brutal dejó el marcador con tablas ya cerca de los 75'. El ex Sevilla volvió a ser protagonista con un disparo a quemarropa tras un centro de Jordi Alba, pero el balón se marchó lejos de portería esta vez.
Leo Baptistao ingresó por Soldado en el Villarreal, en un último intento por ganar un partido que terminó con un ritmo sensacional. Messi habilitó a Alves con un buen centro, pero el lateral solo pudo disparar a manos de un Asenjo que sobre el cierre no dejaría dudas respecto de su calidad. Con 90' en el reloj, Mascherano ganó una pelota en tres cuartos, desbordó y centró para Suárez, pero el delantero no pudo empujarla en una tarde más bien oscura para él.
La jugada del final la tuvo Baptistao, pero Mascherano salvó la ropa con una gran barrida cuando el ex Atlético de Madrid se disponía a rematar la faena y dejar los tres puntos en casa. El empate sin dudas que fue justo, pero bien podría haber sido un triunfo para cualquiera de los dos. Más allá de los errores arbitrales, el Barcelona demostró que puede ganar aún en el marco de una actuación muy pobre desde lo colectivo y lo individual, mientras que el Villarreal se afirmó nuevamente en su lucha por mantener el cuarto puesto y le hizo frente al hoy por hoy mejor equipo del mundo, mereciendo sin dudas un poco más.
Las alineaciones fueron las siguientes:
Villarreal CF (4-4-2): Asenjo; Rukavina, Ruiz, Bailly, Mario; Samu Castillejo, Bruno, Trigueros, Denis Suárez (Pina); Bakambú (Adrián) y Soldado (Leo Baptistao).
FC Barcelona (4-3-3): Bravo; Alba, Mascherano, Piqué (Mathieu), Sergi Roberto; Turán (Dani Alves), Busquets, Rakitic; Neymar, Suárez y Messi.
Redactado por Rodrigo López Vázquez (@RodrigoLVazquez)




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