En el Nuevo Gasómetro, San Lorenzo de Almagro complicó sus chances de clasificación a Octavos de Final de la Copa Libertadores 2016 tras empatar 1-1 con el Gremio de Porto Alegre. El partido fue dominado de comienzo a fin por un inteligente, solidario y ofensivo San Lorenzo, pero sobre el final un error defensivo le permitió al cuadro brasileño rescatar una unidad cuando lo que merecieron fue una goleada en contra. Los goles fueron anotados por Néstor Ortigoza de penal para San Lorenzo y por la joya del Gremio, Lincoln, para el tricolor.
Durante los primeros minutos, San Lorenzo mostró una imagen más equilibrada que en partidos anteriores y al mismo tiempo se lanzó al ataque en la primera ocasión que encontró espacios: Oliveira derribó a Belluschi dentro del área, el colegiado pitó y Ortigoza se encargó de poner el 1-0 con un disparo perfecto al ángulo para hacer delirar al Nuevo Gasómetro.
Douglas y Luan, en dos ocasiones, inquietaron a Torrico con jugadas de riesgo que comenzaron en los costados y finalizaron con disparos peligrosos desde el medio del área. La defensa estuvo atenta para bloquear esas jugadas y luego Cauteruccio recibió de Blanco en el punto penalti, pero el delantero falló quedando el balón en manos de Grohe.
El real 4-1-4-1 del club de Boedo, con Mussis como mediocentro, Ortigoza y Belluschi más centralizados, Blanco y Cerruti bien abiertos y Cauteruccio como único punta, demostró ser eficiente tanto para crear ocasiones de riesgo como para anular a un Gremio que buscó por encima de todo sostener su valla en cero. Pero el peligro llegaba en ráfagas al área del local, con una gran jugada de Luan por la banda y un centro que Everton remató apenas desviado ante la mirada del portero.
Los avances del Ciclón continuaron en los siguientes minutos, ganando muchos tiros de esquina pero sin poder hacer daño a una defensa muy bien cerrada. Fred pudo empatar la contienda con un cabezazo que salió muy cerca del parante derecho, quedando las mayores situaciones de peligro del lado de los pragmáticos brasileños.
Parecía que el primer tiempo iba a cerrarse sin mayores emociones, pero San Lorenzo encontró los lugares para filtrarse y sometió al Gremio a un asedio que pudo haber finalizado en el aumento de la diferencia antes de ir a los vestuarios. Primero fue Buffarini el que rompió por la izquierda y lanzó un centro preciso para que Blanco rematase a quemarropa, con Grohe salvando su valla a puro reflejo.
Un minuto más tarde, Más sacudió el larguero con un zurdazo que dejó al portero sin reacción y Blanco capturó el rebote y se perdió un gol imposible muy cerca del arco ante una defensa que no hizo más que mantenerse estática, como un boxeador que apoya la rodilla en la lona, pero que fue salvada justo a tiempo por la campana.
La segunda mitad comenzó con San Lorenzo expectante en su campo, tomando a todos los jugadores del Gremio que estaban por delante del círculo central. Siempre dejándolos recibir, pero superándolos en volumen con dos o tres hombres encima de cada receptor, en un trabajo muy solidario aunque también arriesgado.
Mussis en la contención y Ortigoza en la distribución se encargaron de manejar las riendas del partidos ya muy cerca del minuto 55, con el cuadro visitante intentando por todos los medios abrir el campo y fracasando ante la sólida labor de la defensa de San Lorenzo. Salvo Luan, las respuestas no aparecían en el cuadro brasileño, que además siguió sufriendo a un encendido Cerruti: el delantero inicio a balón dominado por la banda, se fue cerrando hacia la medialuna y remató a colocar apenas alto.
Giuliano armó una gran jugada por el costado, dejando en el camino a Buffarini, y lanzó un centro bien pasado que Everton remató mordido y un defensor llegó justo para despejar delante de su arco. El partido ganó en ritmo de forma repentina, con los dos cuadro intercambiando avances pero sin poder mostrar lucidez en la zona de tres cuartos.
Blanco salió reemplazado por Romagnoli con media hora por jugarse, en un claro mensaje por parte del entrenador Pablo Güede: era hora de tener la pelota y de calmar los ánimos de un Gremio bastante más movedizo que en el inicio del complemento. Cerruti siguió siendo un factor de desequilibrio por su costado y el entrenador visitante movió el banquillo en busca del empate: Bobó y Lincoln - joya del club de tan solo 17 años- tomaron el lugar de Douglas y a Giuliano para refrescar un ataque demasiado esporádico y liviano.
Tanto Buffarini como Más siempre se sumaron al bloque de presión obligando a los volantes del Gremio a jugar el balón apurados y hacia adelante, sin una referencia demasiado clara, o hacia los costados, perdiendo así el impulso inicial lógico de cada jugada. Lo poco que podía hacer Gremio era realizado en el centro del campo, en un triunfo parcial de la estrategia de Güede para no dejarlo jugar con tranquilidad en fase ofensiva.
Más llegó por la banda, Belluschi lo habilitó muy bien con un gran toque tras hacer la pausa y su centro fue rematado apenas alto a colocar por Romagnoli ingresando solo por el punto penalti. Luego de otra actuación a pura frustración, con oportunidades de gol pero sin nada de eficacia, Cauteruccio se retiró del campo de juego y, bajo una gran ovación, Mauro Matos ingresó en su lugar a los 73'. Con mucha más pausa de lo habitual desde la llegada de su nuevo entrenador y con mucha seguridad a la hora de manejar la pelota y los tiempos del encuentro, San Lorenzo comenzó a encaminarse hacia una victoria tranquilizadora.
Rocha ingresó por Luan en el Gremio, en el último manotazo de Roger Machado para rescatar al menos una unidad del Nuevo Gasómetro. Pero lo único que logró fue chocar incesantemente contra una línea de fondo muy bien plantada, que asumió riesgos como marca su estilo, pero que no temió a despejar el esférico lejos cuando la ocasión lo requirió. El manejo del balón de San Lorenzo, con Belluschi y Ortigoza como puntales, y la presión asfixiante en todo el campo de juego, siguieron siendo el paradigma del encuentro con 5' restantes por jugar.
Y en la jugada del final, en el único avance del Gremio en la segunda mitad, San Lorenzo se complicó por completo en el grupo con una jugada insólita: del mediocampo partió un pelotazo cruzado, Luan llegó por detrás de los centrales, ante la imposibilidad de rematar tocó atrás y Lincoln con un disparo mordido marcó el 1-1 que dejó helado al estadio.
En la jugada posterior, Matos ganó arriba en un centro frontal y Caruzzo a quemarropa se perdió un gol increíble ante un enorme Grohe que con todo su cuerpo le tapó el arco y evitó lo que hubiese sido una victoria muy merecida del cuadro argentino. Así los dirigidos por Pablo Güede quedan en una posición muy complicada, con tan solo tres unidades luego de la misma cantidad de empates y una derrota y con la obligación de ganar los dos encuentros restantes para poder soñar con seguir en una Copa Libertadores que se le ha planteado muy complicada y en la que ya no depende de sí mismo para pasar de fase.
Las alineaciones fueron las siguientes:
Las alineaciones fueron las siguientes:
San Lorenzo de Almagro (4-1-3-2): Torrico: Más, Caruzzo, Angeleri, Buffarini; Mussis (Blandi); Blanco (Romagnoli), Ortigoza, Belluschi; Cauteruccio (Matos) y Cerruti.
Gremio de Porto Alegre (4-2-3-1): Grohe; Ramiro, Geromel, Fred, Oliveira; Edinho, Maicon; Giuliano (Lincoln), Douglas (Bobó), Everton; Luan (Rocha).
Redactado por Rodrigo López Vázquez (@RodrigoLVazquez)




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