Nacional derrotó de visita por dos goles a uno al Palmeiras, duelo válido por el grupo 2 de Copa Libertadores de América.
Triunfazo de Nacional en San Pablo, demostrando toda su “chapa” de cuadro grande a nivel continental. Tres puntos de oro, que le permitieron pasar a liderar el grupo 2 y con la ventaja de jugar los tres últimos partidos en Montevideo.
Los primeros 45 minutos del equipo de Munúa, rozaron la perfección. Planificación perfecta y correcta ejecución. Controló por completo el juego, se adueñó del balón y llevó el partido lejos, lejos del arco de Conde. Bien plantado en la cancha, contundente y letal en ataque. Palmeiras, se vio desbordado, sorprendido, nervioso y ofuscado. Contó con la complacencia del árbitro Osses que le permitió pegar a discreción. En ráfaga sensacional, conquistó dos goles consecutivos que enmudecieron al estadio. Golazo de Nicolás López, definiendo con enorme técnica. Y de inmediato el golpe de Leandro Barcia en gran corrida, ganándole el mano a mano a Fernando Prass. Corría el minuto 40 y el tricolor se ponía dos tantos arriba en el marcador.
La expulsión de Jorge Fucile y el gol de Gabriel Jesús en el descuento del primer tiempo, plantearon un panorama preocupante para el complemento. Pero no fue así, apareció en toda su dimensión un zaguero de jerarquía, como sin dudas lo es Mauricio Victorino, muy bien secundado por el arquero Esteban Conde y pese a jugar con un hombre de menos el tricolor aguantó a pie firme los embates brasileños. Los controló por completo, cerró los caminos, bien plantado en defensa.
La única jugada de real peligro del dueño de casa llegó en el último minuto de descuento con el remate de Lucas que se estrelló en el vertical izquierdo, ya con el representativo uruguayo jugando con 9 futbolistas por la expulsión de Gamalho.
Triunfazo de Nacional en San Pablo, demostrando toda su “chapa” de cuadro grande a nivel continental. Tres puntos de oro, que le permitieron pasar a liderar el grupo 2 y con la ventaja de jugar los tres últimos partidos en Montevideo.
Los primeros 45 minutos del equipo de Munúa, rozaron la perfección. Planificación perfecta y correcta ejecución. Controló por completo el juego, se adueñó del balón y llevó el partido lejos, lejos del arco de Conde. Bien plantado en la cancha, contundente y letal en ataque. Palmeiras, se vio desbordado, sorprendido, nervioso y ofuscado. Contó con la complacencia del árbitro Osses que le permitió pegar a discreción. En ráfaga sensacional, conquistó dos goles consecutivos que enmudecieron al estadio. Golazo de Nicolás López, definiendo con enorme técnica. Y de inmediato el golpe de Leandro Barcia en gran corrida, ganándole el mano a mano a Fernando Prass. Corría el minuto 40 y el tricolor se ponía dos tantos arriba en el marcador.
La expulsión de Jorge Fucile y el gol de Gabriel Jesús en el descuento del primer tiempo, plantearon un panorama preocupante para el complemento. Pero no fue así, apareció en toda su dimensión un zaguero de jerarquía, como sin dudas lo es Mauricio Victorino, muy bien secundado por el arquero Esteban Conde y pese a jugar con un hombre de menos el tricolor aguantó a pie firme los embates brasileños. Los controló por completo, cerró los caminos, bien plantado en defensa.
La única jugada de real peligro del dueño de casa llegó en el último minuto de descuento con el remate de Lucas que se estrelló en el vertical izquierdo, ya con el representativo uruguayo jugando con 9 futbolistas por la expulsión de Gamalho.

ConversionConversion EmoticonEmoticon