El certamen holandés ha sufrido un vacío de jugadores que
compromete su status. ¿Qué le ha sucedido?
En 1974, un joven Illie Nastase (por entonces número 1 del
mundo) es sorprendido por Allan Stone y cae derrotado en la primera edición de
un ignoto certamen disputado en Rotterdam. 43 años después, y con un rico palmarés detrás, el torneo sufre una
terrible sangría de jugadores
de renombre que hacen dudar de su categoría 500. ¿Cómo puede ser que un 250
(Buenos Aires) tenga un mejor cuadro que Rotterdam en la misma semana? ¿Qué le ha sucedido al gigante?
A pesar de la derrota de Nastase, el porvenir le deparaba un
brillante futuro a las ediciones venideras: dos campeonatos seguidos lograba
Arthur Ashe (1975 y 1976), Jimmy Connors en 1978, Björn Borg un año después,
Guillermo Vilas en 1982, Stefan Edberg reinaba durante 1987 y 1988, Boris Becker
en 1992. Pero, llamativamente, a partir de 1977 Rotterdam sufría con cuadros poco
prometedores en el medio de las grandes consagraciones que llamaba la atención.
Y aún hoy lo sigue haciendo.
En 1980 (entre los campeonatos de Borg y Connors), el
campeón fue Heinz Gunthardt, cuyo mejor ranking fue 22° en 1986. Ese cuadro era
liderado por Gene Mayer (4° en 1980) y John Sadri (14° ese mismo año). Entre
1983 y 1986, si bien no hubo ningún campeón con nombre rutilante, los Becker,
Lendl, Wilander y Vilas eran habitués en las ediciones. Pero no se puede decir
lo mismo del período 1989-1990: en el ’89, el 1° era Miroslav Mečíř, en ese
momento 8°. En el ’90, Brad Gilbert fue el máximo preclasificado siendo 4°. Jugadores quizás no tan conocidos eran los protagonistas de los cuadros en esa época.
Luego de sortear una etapa bastante productiva, en donde
nombres como Michael Stich, Goran Ivanisevic, Yevgeny Kafelnikov, Cedric
Pioline y Lleyton Hewitt se hacía con la Copa, el certamen vivía una segunda
época dorada, a partir de 2009: Andy Murray (ese año), Robin Soderling (2010-11),
Roger Federer (2012), Juan Martín del Potro (2013), Tomas Berdych (2014) y Stan
Wawrinka (2015) lo jugaban y lo ganaban. De esta manera, Rotterdam se encumbraba como una
de las fechas más importantes en febrero, junto a Dubai y Acapulco.
Pero 2016 tenía otros planes: las lesiones de Federer y
Richard Gasquet sumadas a las negativas de Novak Djokovic, Wawrinka (defendía
el título) y Berdych (finalista ‘15) para jugar, lograron que el torneo no
presentara ningún top 10 por primera vez en 43 años. A la par, Buenos Aires, un torneo 250 con mucho menor presupuesto y en la misma fecha,
armaba una edición de lujo: Rafael Nadal, David Ferrer, Jo-Wilfred Tsonga y
varios más.¿Porqué esta sangría tan pronunciada? ¿Qué sucederá en 2017? ¿Podrá su director, Richard Krajicek,
resucitar a Rotterdam?

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