En lo que fue el partido de la jornada - y por qué no, de campeonato- el humilde y atrevido Leicester City de Claudio Ranieri logró vulnerar esa fortaleza llamada Eitihad Stadium y vencer al poderoso Manchester City de Manuel Pellegrini. Para lograr su objeivo, los Foxes llevaron a cabo a la perfección el plan urdido por el entrenador y sus colaboradores, uno que se puede ver partido a partido y que ya debe considerarse el estilo de juego de este sorprendente equipo. De la mano de un Mahrez brillante y de un Huth de otro planeta, esta especie de cuento de dos ciudades terminó favoreciendo al protagonista que desde los papeles no llegaba como favorito más allá de su liderazgo en la Premier League. Un triunfo fenomenal e histórico del Leicester City que lo lanza de lleno como principal candidato al título. Una de esas actuaciones que invita a creer que el fútbol no está muerto, que hay algo más allá de los petrodólares y de la publicidad, que lo esencial a veces no es tan invisible a los ojos, que alcanza con mirar un poco más allá.
A sabiendas de que con un triunfo podía tomar la punta del campeonato por asalto, el Manchester City salió con su mejor equipo a imponer condiciones como suele hacerlo en cada presentación como local. Pero en tan solo dos minutos, el mundo se le vino abajo al próximo equipo de Pep Guardiola: el Leicester presionó muy alto con sus dos líneas de cuatro bien compactas, ganó un tiro libre cercano al área y Mahrez con una ejecución exquisita puso el balón en el corazón del área. Huth superó a Demichelis en el salto y con un cabezazo a quemarropa puso el 1-0 que silenció el estadio.
El trabajo de ataque de los Foxes no terminó allí, ya que Kanté lideró un contragolpe tras recuperar un balón en el mediocampo pero resbaló antes de poder habilitar a Mahrez. Los Citizens buscaron ganar confianza tomando la pelota, pero chocaron seguido contra la muralla azul que Ranieri dispone siempre en el mediocampo. El visitante complicó mucho con su salida en velocidad, siempre atacando al espacio vacío y generando riesgo con buenos balones de parte de Mahrez y Albrighton así como con sus trepadas por la banda. Hart salvó dos veces ante Vardy, ya sobre los quince minutos de juego, en un partido frenético.
Las transiciones veloces del Leicester tanto en defensa como en ataque anularon a los locales, que además le sumaron a su desconcierto general errores defensivos indignos de un equipo que lucha por el título. David Silva sacó a los Citizens de su inactividad, con una gran jugada individual entre los zagueros rivales y un disparo que rozó en Huth e impactó en el palo antes de salir por la línea de fondo.
Tras un breve descanso, pues su ritmo es difícil de sostener durante los 90' - algo que no sería inteligente-, el Leicester volvió al ataque y Okazaki estuvo a punto de marcar el segundo gol. Vardy recorrió la banda a toda velocidad, lanzó un gran centro para el ariete japonés y su leve roce del balón pasó muy cerca del arco. Cada vez que el cuadro de Ranieri avanzaba, quedaba una sensación de que el partido no iba a durar demasiado tiempo con el mismo resultado, algo que no sucedía en los esporádicos intentos del City.
Pellegrini veía como su equipo tenía el balón pero no podía sacarle provecho a semejante posesión. Silva y Sterling no podían superar a los cuatro defensores a pasos del área y Delph y Yaya Touré estaban lejos de poder influir desde la zona creativa. A pesar de la duda que quedó tras la infracción a Zabaleta al límite o dentro del área, lo cierto era que el Leicester City era superior en volumen en todos los sectores del campo de juego. Kolarov y Zabaleta estaban muy lejos de los centrales y le permitieron a Mahrez, Vardy y Albrighton llegar en velocidad hasta la línea de fondo sin mayores complicaciones.
La más clara de los Citizens en la primera mitad fue un disparo de Agüero desde el costado derecho que Schmeichel detuvo con mucha seguridad sobre el primer palo. El final del primer tiempo fue a puro ataque de parte del Manchester City, que logró sacarle ventaja al desgaste del contrincante que se recostó sobre su arquero con un 4-5-1 difícil de vulnerar. La banda izquierda, con un activo Sterling, fue el sector por donde los de Pellegrini atacaron sin cesar, pero no tuvieron éxito en su búsqueda que se tornó desesperada ante la nula capacidad para hacer una pausa y encontrar espacios vacíos.
El comienzo del complemento fue idéntico al primer tiempo, con un Leicester dominador que logró acorralar una vez más a un City que apoyó la rodilla en el suelo. Mahrez tomó el balón en tres cuartos de campo y tras dejar atrás a cuatro rivales - la peor parte la llevaron Otamendi y Demichelis- encaró a Hart y con un disparo fantástico puso el 2-0 parcial que desmoralizó por completo a los de celeste.
Pellegrini movió el banquillo de inmediato en busca de respuestas, con los ingresos de Iheanacho y de Fernando en lugar de Delph y Yaya Touré. El esquema quedó como un 4-4-2, tal cual utilizó en su más reciente partido de liga y esto pareció tener un efecto inmediato sobre el partido. Fernando en su primera acción cabeceó un tiro de esquina y forzó a Schmeichel a una parada fenomenal sobre el primer palo.
El fondo del local quedó completamente expuesto debido al adelantamiento completo de sus líneas, pues el descuento debía llegar lo más rápido posible. Con paciencia y orden táctico, los de Ranieri esperaron cerca del mediocampo y se hicieron fuertes allí de la mano de un Kanté muy sólido en la contención. Un nuevo tiro de esquina donde la defensa miró hacia otro lado, terminó por condenar al cuadro local: Fuchs lanzó el centro y Huth volvió a ser amo y señor del aire para con otro cabezazo imparable dejar el partido 3-0 en favor del Leicester y convertirlo en una verdadera paliza.
Con la derrota prácticamente asegurada, el Manchester City se terminó de desorganizar y Vardy estuvo a punto de convertir el cuarto tras dejar en el camino a los centrales del vapuleado cuadro local. Hart evitó que la paliza fue aún más humillante con una buena tapada, pero otro error de Demichelis derivó en un balón suelto que Vardy envió con potencia al área y nadie llegó a rematarlo bajo el arco.
Celina sustituyó a David Silva en el local y Mahrez salió para darle minutos a Gray ya con menos de 15' por jugarse. Con los Citizens rendidos, Jamie Vardy llevó peligro de nuevo con un disparo que se fue muy cerca del palo, ante la mirada de los centrales que mucho hicieron con su mala actuación para generar la goleada. Ranieri realizó su segunda variante, con el ingreso de Ulloa por un cansado y laborioso Okazaki, para seguir avanzando como si el partido estuviese cero a cero.
Minutos antes del cierre, Albirghton salió para darle ruedo a Dyer en el visitante y el Kun Agüero - de lo mejor de su equipo, lo único rescatable junto a Hart- cabeceó un centro de Celina a la perfección para poner el 3-1 definitivo. Los de Pellegrini se abalanzaron, algo tarde, sobre los dominios de Schmeichel, pero la defensa respondió a la perfección y tras 4' de adición se terminó un partido maravilloso tanto para el Leicester City como para el fútbol en general.
Con esta fantástica victoria, el Leicester City se cortó en soledad como líder de la Premier League con 53 unidades. Seis más que el nuevo escolta, Tottenham Hotspur y siete más que su derrotado de hoy. Las chances de campeonato son reales, algo admitido de una buena vez por el mismo Claudio Ranieri, que confía en sus jugadores para llegar al final de temporada muy bien parados. Ha logrado superar una seguidilla de partidos vitales, con triunfos ante el Liverpool y el Manchester City, gigantes del fútbol inglés que con sus millones de euros no pudieron contra un equipo lleno de buenos jugadores, la mayoría de ellos - como dijo Mourinho hace poco- las nuevas grandes estrellas de la Premier League y no justamente por lo que valen sus pases o su imagen en una marquesina. En esta historia de dos ciudades, sin dudas que podemos tener un final verdaderamente feliz que nos demuestre que el fútbol, debajo de tanta codicia y avaricia, no está tan muerto como muchos creen.
Las alineaciones fueron las siguientes:
Manchester City (4-2-3-1): Hart; Kolarov, Demichelis, Otamendi, Zabaleta; Delph (Iheanacho), Fernandinho; Sterling, Yaya Touré (Fernando), David Silva (Celina); Sergio Agüero.
Leicester City (4-4-2): Schmeichel; Fuchs, Huth, Morgan, Simpson; Albrighton (Dyer), Kanté, Drinkwater, Mahrez (Gray); Vardy y Okazaki (Ulloa).
Redactado por Rodrigo López Vázquez (@RodrigoLVazquez)
Tras un breve descanso, pues su ritmo es difícil de sostener durante los 90' - algo que no sería inteligente-, el Leicester volvió al ataque y Okazaki estuvo a punto de marcar el segundo gol. Vardy recorrió la banda a toda velocidad, lanzó un gran centro para el ariete japonés y su leve roce del balón pasó muy cerca del arco. Cada vez que el cuadro de Ranieri avanzaba, quedaba una sensación de que el partido no iba a durar demasiado tiempo con el mismo resultado, algo que no sucedía en los esporádicos intentos del City.
Pellegrini veía como su equipo tenía el balón pero no podía sacarle provecho a semejante posesión. Silva y Sterling no podían superar a los cuatro defensores a pasos del área y Delph y Yaya Touré estaban lejos de poder influir desde la zona creativa. A pesar de la duda que quedó tras la infracción a Zabaleta al límite o dentro del área, lo cierto era que el Leicester City era superior en volumen en todos los sectores del campo de juego. Kolarov y Zabaleta estaban muy lejos de los centrales y le permitieron a Mahrez, Vardy y Albrighton llegar en velocidad hasta la línea de fondo sin mayores complicaciones.
La más clara de los Citizens en la primera mitad fue un disparo de Agüero desde el costado derecho que Schmeichel detuvo con mucha seguridad sobre el primer palo. El final del primer tiempo fue a puro ataque de parte del Manchester City, que logró sacarle ventaja al desgaste del contrincante que se recostó sobre su arquero con un 4-5-1 difícil de vulnerar. La banda izquierda, con un activo Sterling, fue el sector por donde los de Pellegrini atacaron sin cesar, pero no tuvieron éxito en su búsqueda que se tornó desesperada ante la nula capacidad para hacer una pausa y encontrar espacios vacíos.
El comienzo del complemento fue idéntico al primer tiempo, con un Leicester dominador que logró acorralar una vez más a un City que apoyó la rodilla en el suelo. Mahrez tomó el balón en tres cuartos de campo y tras dejar atrás a cuatro rivales - la peor parte la llevaron Otamendi y Demichelis- encaró a Hart y con un disparo fantástico puso el 2-0 parcial que desmoralizó por completo a los de celeste.
Pellegrini movió el banquillo de inmediato en busca de respuestas, con los ingresos de Iheanacho y de Fernando en lugar de Delph y Yaya Touré. El esquema quedó como un 4-4-2, tal cual utilizó en su más reciente partido de liga y esto pareció tener un efecto inmediato sobre el partido. Fernando en su primera acción cabeceó un tiro de esquina y forzó a Schmeichel a una parada fenomenal sobre el primer palo.
El fondo del local quedó completamente expuesto debido al adelantamiento completo de sus líneas, pues el descuento debía llegar lo más rápido posible. Con paciencia y orden táctico, los de Ranieri esperaron cerca del mediocampo y se hicieron fuertes allí de la mano de un Kanté muy sólido en la contención. Un nuevo tiro de esquina donde la defensa miró hacia otro lado, terminó por condenar al cuadro local: Fuchs lanzó el centro y Huth volvió a ser amo y señor del aire para con otro cabezazo imparable dejar el partido 3-0 en favor del Leicester y convertirlo en una verdadera paliza.
Con la derrota prácticamente asegurada, el Manchester City se terminó de desorganizar y Vardy estuvo a punto de convertir el cuarto tras dejar en el camino a los centrales del vapuleado cuadro local. Hart evitó que la paliza fue aún más humillante con una buena tapada, pero otro error de Demichelis derivó en un balón suelto que Vardy envió con potencia al área y nadie llegó a rematarlo bajo el arco.
Celina sustituyó a David Silva en el local y Mahrez salió para darle minutos a Gray ya con menos de 15' por jugarse. Con los Citizens rendidos, Jamie Vardy llevó peligro de nuevo con un disparo que se fue muy cerca del palo, ante la mirada de los centrales que mucho hicieron con su mala actuación para generar la goleada. Ranieri realizó su segunda variante, con el ingreso de Ulloa por un cansado y laborioso Okazaki, para seguir avanzando como si el partido estuviese cero a cero.
Minutos antes del cierre, Albirghton salió para darle ruedo a Dyer en el visitante y el Kun Agüero - de lo mejor de su equipo, lo único rescatable junto a Hart- cabeceó un centro de Celina a la perfección para poner el 3-1 definitivo. Los de Pellegrini se abalanzaron, algo tarde, sobre los dominios de Schmeichel, pero la defensa respondió a la perfección y tras 4' de adición se terminó un partido maravilloso tanto para el Leicester City como para el fútbol en general.
Las alineaciones fueron las siguientes:
Manchester City (4-2-3-1): Hart; Kolarov, Demichelis, Otamendi, Zabaleta; Delph (Iheanacho), Fernandinho; Sterling, Yaya Touré (Fernando), David Silva (Celina); Sergio Agüero.
Leicester City (4-4-2): Schmeichel; Fuchs, Huth, Morgan, Simpson; Albrighton (Dyer), Kanté, Drinkwater, Mahrez (Gray); Vardy y Okazaki (Ulloa).
Redactado por Rodrigo López Vázquez (@RodrigoLVazquez)



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