Gasol (21-15) y su compañero Randolph (22-8) fueron muy superiores a la defensa de Golden State. Los tiros libres, clave: GSW, 19 de 28.
Hace
una semana, cuando empezaba la serie entre Warriors
y
Grizzlies,
Mike Conley estaba
lesionado y no se sabía cuando podría volver, Steph
Curry venía
de destrozar a los Pelicans
y
preparaba un hueco en su casa para el trofeo del MVP,
el
Oracle
Arena se
vestía ya de gala para una nueva exhibición de los Dubs,
pero no.
Los
Warriors tienen un problema. Después de 82 encuentros a un nivel
histórico, las manos tiemblan cuando más sangre fría necesitan.
Los triples ya no entran, los secundarios no aparecen y
la defensa no se coordina.
Steve
Kerr lo achaca a la inexperiencia en
Playoffs de una plantilla que ya pasó por lo mismo con Mark Jackson,
por esa 'no transformación' al nivel competitivo que exigen los
Playoffs.
"Están aprendiendo. Es parte del proceso. Se ve mucho",
dijo Kerr.
Porque
los
Grizzlies, más experimentados, más veteranos, más inteligentes al
lidiar con el timing
de
la postemporada,
llegaron
a su mejor momento del curso cuando la exigencia toca
techo. Se han puesto 2-1 después de un partido colosal, supieron
encontrar las debilidades de su rival después de la paliza del Game
1 y tienen todavía
un duelo más en el FedEx Forum para poner la eliminatoria, y la NBA,
patas arriba.
En
ese lidiar
con el timing de
la postemporada brillan cuatro jugadores,
sin el tirón mediático de las grandes estrellas pero cuatro hombres
que buscan su segunda final de Conferencia en tres años. Son Mike
Conley, Tony Allen, Zach Randolph y Marc Gasol.
El
jugador de la máscara y la pieza donde se inicia todo. Da igual que
no esté acertado en el tiro (11 puntos y 3 de 10), mientras dirija
así al equipo. A
Tony Allen le apasiona ser el centro de atención, le motiva escoger
a un rival y hacerle la vida imposible, grita, se dirige al público,
desafía con la mirada, y defiende. Defiende
al nivel de ese "First Team All Defense" que le cantaba el
FedEx. Tony se siente clave, como en aquel Celtics-Lakers cuando nos
hizo creer, y con razón, que era el único mortal sobre la faz de la
tierra capaz de defender a Kobe Bryant. En
el partido
robó cuatro balones y pese a que Klay Thompson estuvo acertado en el
tiro (20 puntos y 8 de 13) el triunfador fue Tony.
En
la pintura, Marc
Gasol y
Zach Randolph dieron
una lección magistral de cómo jugar al baloncesto.
Tiene
fortuna con algunos lanzamientos, pero están siendo superiores
a Draymond Green y Andrew Bogut, demasiado sólos en defensa.
Kerr intentó
romper a la pareja interior de Memphis colocando a Green de '5' y a
Barnes, más ágil, de '4'. Le sirvió por momentos, pero no parece
confiar demasiado. Marc se fue hasta los 21 puntos y 15 rebotes y
Z-Bo a los 22 y ocho.
"Hemos entendido dónde están nuestras virtudes, quizás no
juguemos bien o no vamos a estar acertados, pero nos mantendremos en
el momentos y jugaremos la siguiente posesión", reconoció
Marc.
Y
luego, Curry.
El
base consiguió 23 puntos y seis asistencias, pero se quedó en 2 de
10 en triples. Las ayudas de los Grizzlies en defensa funcionan
para no dejarle respirar, y lo nota. Pese a ello, falló varios
lanzamientos claros y no estuvo fino desde el tiro
libre:
5 de 7, 19 de 28 GSW. "Tengo
que jugar mejor para que ganemos partidos, especialmente a domicilio.
No he llegado a mi máximo. Tengo que seguir adelante para conseguir
ese nivel en el cuarto encuentro", explicó el MVP.
El
encuentro se rompió en el segundo cuarto y a pesar de que los
Warriors intentaron remontar al final (se pusieron a cuatro a 3
minutos del final), los Grizzlies consiguieron mantener el triunfo en
Tennessee e intentarán
situar a los Warriors en el abismo en el Game 4.
Twitter: @Taki_NBA // @Noe2332

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