El equipo angelino se llevó un sexto encuentro vibrante donde Blake Griffin alcanzó los 26 puntos. Sublime Marco Belinelli desde el perímetro (7/11) para 23 tantos.
Chris
Paul y Blake Griffin no
quieren irse tan pronto a casa.
Quieren más y pueden lograrlo. Lo que siempre les faltó
es una suerte, que por esquiva, mina
cualquier tipo de opción de hacer historia, de colgar en el Staples
Center su primer banderín de campeón.
Por ello no perdieron los nervios, a pesar de que Chris Paul empezó
mal, rematadamente mal los primeros 24 minutos. El base anotó cuatro
puntos, todos ellos desde la personal, hasta el descanso. Su
primera canasta en juego fue en el tercero (4:46).
Su desaparición
tuvo
que ser paliada por la pareja interior de Rivers: Blake Griffin llegó
a los 8 tantos en la primera mitad y DeAndre
Jordan,
a 15. El pívot no volvería a anotar y sufrió muy, muy pronto el
Hack
a su
persona. Respondió algo mejor que en el resto de la serie, pero
sigue siendo un sufrimiento desde la línea de personal. Completó
una serie total de 7/15, un 46,7% (llevaba acumulado un 38,6%).
La
aportación de ambos fue una necesidad ante lo que se les vino
encima. Hay algo especial en los Spurs, pero siempre hay alguien que
da un paso adelante cuando las cosas se encasquillan. Normalmente,
suele ser cualquiera de su Big-Three
o
Kawhi
Leonard,
pero que aparezca otro protagonista no es una gran sorpresa. Hoy
le toco la china a Marco
Belinelli.
El italiano estuvo superlativo desde el perímetro. Fue
Vasili Záitsev en Stalingrado alcanzando el 7/11,
con dos momentos claves: en el segundo cuarto cuando hizo bingo
cuatro
veces seguidas (41-32), y al final del duelo. En su primera gran
aparición no pudo evitar que se llegará al descanso con empate. Las
leyes del baloncesto no iban a dejar escapar a nadie (51-51)
Con
la segunda parte en juego, los Clippers trataron de dar un latigazo
al encuentro con un parcial 2-11 que dejó a los Spurs dos minutos
sin anotar y una diferencia de relativa calma (53-62), que se volvió
a encoger antes del último acto (72-76), donde quedaría lo mejor:
la vuelta al partido de Chris Paul. El
base conectó cinco puntos seguidos (78-85) que
no sólo dieron la ventaja vital para que los Clippers se llevaran el
partido y alargaran la eliminatoria hasta el séptimo partido, sino
que acabó con una sequía de casi tres minutos que estaba
adormeciendo el encuentro. Desde ese momento, los nervios para
Rivers. Cuando todo estaba finiquitado (90-96, 1:24), resurgió
Belinelli: dos triples más seguidos y de nuevo todos muy juntitos:
93-96 y
posesión para empatar del MVP
de las pasadas Finales, Kawhi Leonard
que no acertó en su triple liberado.
Con
96-100 y 10 segundos, el italiano volvió a lanzar de tres y en el
momento en que el balón decidía si entraba o no, Diaw,
primero y Griffin, después, tocaron el balón.
Los árbitros entendieron que el ala-pívot de los Clippers había
interferido ilegalmente en la jugada y daban el triple por válido.
El
contagio DeAndre Jordan. Pero
unas repeticiones más tarde, los colegiales cayeron en su error y no
dieron por buena la canasta. Y ahí sí que acabó el duelo, pero no
una eliminatoria que dictará sentencia en Los Ángeles. Mientras,
en su casa, James
Harden se
acaricia la barba a la espera de su rival en semifinales.
Twitter: @Taki_NBA // @Noe2332

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