Los Spurs ganan otra vez en L.A. y se colocan con 3-2, un 82% de opciones de pasar ronda y el sexto partido en su pista. Los Clippers tuvieron posesión para ganar.
En
el Oeste
de
los últimos años se juega una final de Conferencia oficial
y
unas cuantas a lo largo de los playoffs.
Se miden equipos con argumentos reales
para
ser campeones y el resultado son series como esta. Los Clippers
demostraron
espíritu pero están a las puertas de otra decepción enorme, una
que comenzó a escribirse
cuando la última jornada de Regular Season les envió como premio
por ser terceros de semejante
Oeste
a jugar contra los Spurs.
Los
angelinos sacaron la cabeza tras una derrota durísima en el
segundo partido
en
su pista y una paliza
en el tercer,
ya en Texas. Ganaron
el cuarto y
volvieron a casa donde perdieron
el segundo partido consecutivo de la serie (1-2 en tres) contra los
Spurs, que siguen siendo una certeza inamovible. Cuestión de
experiencia y ejecución porque tras su fea derrota en el cuarto,
volvieron a L.A. para otra
jornada de trabajo.
Pudieron ganar antes del final y pudieron perder en los últimos
segundos. El caso es que ganaron otro partido descomunal, se colocan
con 3-2
a favor y
juegan en San Antonio.
Los Clippers demostraron
que no están muertos pero si esto no es el
más difícil todavía,
se le parece mucho.
El
quinto
partido:
los Clippers, en su cuarto año consecutivo en playoffs (un hito),
rondan el nivel de aspirante al anillo pero siempre parecen quedarse
cortos. Hace un año sortearon a los Warriors (4-3) en otra primera
ronda abrasadora y llegaron a los Thunder,
a los que indultaron de forma increíble en aquel quinto
partido,
en OKC, en el que ganaban por 13 con cuatro minutos por jugar y por 7
a 49 segundos del final y tras una
canasta
de un Chris Paul que después cometió dos pérdidas horrendas e hizo
una falta que dio tres tiros libres a Westbrook con 102-104 y sólo
seis segundos en el reloj. Por el camino, una afilada
decisión arbitral en
una bola que fue para los Thunder sin certeza y tras una revisión
literalmente milimétrica. Los
Clippers murieron en el sexto partido, en su pista.
El
quinto
partido:
esta vez los de Doc Rivers sostuvieron el pulso hasta los últimos
cinco minutos (94-95) y
se vieron después casi fuera de juego: 100-107
a falta de dos.
Recuperaron las constantes vitales con Chris
Paul que
llevó
su motor al límite y tuvieron opciones porque Danny Green no anotó
en dos buenos ataques de los Spurs en el último minuto. Ahí se
le vino el mundo encima a Blake Griffin,
primero con un tapón descomunal de Tim
Duncan y
sus 39 años (con 105-107), después con dos tiros libres fallados y
salvados pos los rebotes de ataque de su equipo, y finalmente con la
jugada que probablemente sea la que siempre recordaremos de esta
serie:
con 107-108,
Green erró un triple generalmente sencillo
desde
la esquina izquierda y los Clippers tuvieron siete segundos para
ganar.
Griffin
penetró y se elevó con una bomba
que
punteaba la presencia gigantesca de Duncan y que rebotó en el aro
hasta que DeAndre
Jordan la palmeó sin dejar que saliera completamente
de
la circunferencia de la canasta: jugada anulada
cuando probablemente habría acabado entrando sin intervención del
pívot. Después, tiros libres de los Spurs, 3-2
y
un lenguaje gestual que dejaba claro que pendía sobre el Staples la
sensación de que más del 75% de la eliminatoria se resolvió
en este quinto partido.
La
cuestión ahora es que Doc Rivers tiene que convencer a sus jugadores
de que pueden ganar dos partidos seguidos a estos Spurs
de coraza aparentemente impenetrable.
Todavía no lo hicieron:
a sus dos victorias han seguidos dos derrotas, muy dolorosas y en su
pista. Esta vez se les volvieron a escapar la inercia y el factor
cancha a pesar de su tremendo final en el cuarto encuentro. Perdieron
después de comenzar como un tornado: 27-13
todavía en un primer cuarto en el que Griffin anotó 13 puntos.
En el descanso (54-53) llevaba 21 puntos y 8 rebotes. Y al final
30+14 y 7 asistencias. Tras sus cruciales pérdidas del segundo
partido, acabó otra vez agotado, fallando en muchos ataques
decisivos (10/25) y absolutamente ensombrecido
por la defensa de Tim Duncan.
Su
eliminatoria está siendo un vendaval (23,8 puntos, 13,4 rebotes y
7,2 asistencias) si se le descontaran las jugadas decisivas de los
fatídicos partidos 2 y 5. Seguramente la historia no lo hará.
Agotado:
Griffin llegó a ese final tras más de 41 minutos en pista por los
casi 41 de Chris Paul, que sacó energía extra en ese último cuarto
pero que se quedó esta vez en sólo
19
puntos y 10 asistencias (33 puntos de media en las dos victorias,
partidos 1 y 4).
A
los Clippers le fallaron los acompañantes.1/14
en triples (por el 11/23 de los Spurs) y
sólo dos puntos esta vez de Rivers. Davis y Crawford (4/15 en tiros)
tuvieron su momento hacia el final del tercer cuarto, pero nada más.
En un regreso lógico al cosmos de la eliminatoria, la segunda unidad
de los Spurs fue esta vez mucho más importante: 4/4 en triples para
Mills,
14 puntos y 6 asistencias para Ginóbili
y
8
puntos en el último cuarto para Boris Diaw,
con un par de canastas tan artísticas como decisivas en el impulso
definitivo (hasta el 98-105).
Tony
Parker jugó
33 minutos con todos sus problemas físicos (14 puntos), Splitter
apenas
pudo contar y Kawhi
Leonard estuvo
sólido pero no estelar (18 puntos, 9 rebotes y la mitad del último
cuarto en el banco).
Así que la referencia de los Spurs fue Tim
Duncan.
Con su defensa a Griffin y con un goteo infalible durante todo el
partido: 8/13 en tiros, 21
puntos, 11 rebotes, 4 asistencias.
Nunca un jugador de 39
años hizo
al menos tres partidos de 20 puntos y 10 rebotes en una serie de
playoffs. Él lleva 102 ya superando esos mínimos y sus promedios en
esta eliminatoria son estos:17,2
puntos, 10,8 rebotes, 3,8 asistencias, 1,8 robos y 2 tapones.
Jugando
más de 36 minutos con
los músculos de DeAndre Jordan pegados a la piel y defendiendo
durante buena parte de ellos a Griffin. Una leyenda que, ante los
problemas físicos de Parker y la inestabilidad de algunos compañeros
que están lejos de su sobrehumano nivel de los playoffs 2014,
representa más que nunca, y junto a Kawhi Leonard, esa certeza
tallada en piedra que
son los Spurs, un campeón por oficio y vocación que esta a un
partido, en su AT&T Center, de avanzar ronda, trasladar el
terror a
Houston y convertir en polvo un esfuerzo titánico de dos jugadores
descomunales como Blake Griffin y Chris Paul.
Twitter: @Taki_NBA // @Noe2332

ConversionConversion EmoticonEmoticon