Harden logró un doble-doble (24 y 11 asistencias). Houston, mucho más coral que unos Mavericks dependientes en exceso de la inspiración de Nowitzki (24).
Antes
del primer partido de la serie, Mark
Cuban manifestó
que "hay pocos equipos más predecibles que los Rockets".
Pero a juzgar por lo visto horas después, Dallas no tomó buena nota
de las palabras del jefe. Salvo en el segundo cuarto, los
Mavs fueron a remolque de
sus vecinos texanos y acabaron cayendo con merecimiento (118-108)
ante un bloque más sólido y compacto que el suyo. No
hizo falta que James
Harden exhibiera
su mejor versión, pero aun así completó una destacada actuación.
Entendió que no era su mejor noche de cara al aro (4/11 en tiros de
campo), por lo que se dedicó a forzar
faltas para anotar desde la línea de
personal. Un arte que pocos en la Liga manejan como él: en la última
regular season firmó cuatro encuentros en los que superó la
veintena de libres lanzados.
En
definitiva, que con sus 24
puntos volvió
a ser el máximo anotador de los suyos. Pero también se dedicó a
producir juego para el resto de sus compañeros. Es la primera
vez que llega a la decena de asistencias (11, para ser más exactos)
en los playoffs.
"Pusimos
demasiada atención sobre él", reconocería poco después Dirk
Nowitzki,
quien
tuvo
problemas con el micrófono.
Al
margen del ya mencionado empujón de los de Carlisle en el segundo
periodo,
el encuentro no tuvo mayor historia. Houston
salió como un cohete
de inicio. Dwight
Howard impuso
su ley en ambos aros y Jason
Terry anotó
como en los viejos tiempos, abrieron la primera brecha importante en
el marcador (19-6) poco antes de llegar a la
mitad
del primer cuarto. Lejos de relajarse, continuaron sacando partido de
su alto ritmo para obtener la máxima renta de la noche (32-17) en el
minuto 11.
Pero
entonces, emergió la figura de un Rajon
Rondo que
regresaba a las eliminatorias por el anillo por primera vez desde
2012. El base se sintió cómodo y con 11 puntos ayudó a despertar a
los suyos.
Nowitzki (que con 24 tantos fue el
mejor de los visitantes)
empezó entonces a ver aro con fluidez y Tyson
Chandler (11-18)
sacó provechó de los problemas de faltas de Howard para tomar el
control de la zona. Así, Dallas llegó a tomar la iniciativa (50-53)
con un parcial 18-36.
Parecía
que tras el descanso viviríamos un duelo igualado, con dos equipos
luchando de poder a poder. No fue así. Entre un Terry (16) que le
ganó la partida a Chandler
Parsons en
el duelo
de los ex y
una
aceleración
por parte
de
Harden, Houston volvió a recuperar el mando. No llegaron a romper el
partido, aunque la victoria tampoco peligró. Corey
Brewer se
encargó de que así fuera aportando 13 de sus 15 tantos en el último
cuarto.
Demasiada
artillería para unos Mavericks que fueron a tirones y que
dependieron en exceso de la inspiración de Nowitzki ante la
irregular noche de Monta Ellis. Todo lo contrario que su rival:
Trevor
Ariza, Terrence Jones y Josh Smith fueron
una ayuda constante e hicieron que apenas se echase en falta al
castigado
Howard
(11-5 y 5 tapones para él en poco más 17 minutos de acción). Los
Mavs se centraron en exceso en frenar a The
Beard (la
Barba), se olvidaron del resto y lo acabaron pagando. "Eso
significa que todo el mundo está involucrado. No
pueden parar a solo un jugador",
analizó el propio Harden.
Twitter: @Taki_NBA // @Noe2332

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