Entre Paul (32-7-6) y Griffin (26-12-6), soberbios, destrozaron a San Antonio. Baynes soñará con los terroríficos mates de Griffin. Tony Parker dio el susto en los Spurs.
Cuando
quedaron configurados los actuales Playoffs,
todo el mundo se refería a este Clippers-Spurs como
el duelo estrella de la primera ronda: dos de los grandes favoritos a
hacerse con el anillo cara a cara a las primeras de cambio. Y lo
cierto es que este Game 1 no defraudó, pero no por ser un duelo
igualado y con un final de infarto, sino por el espectáculo
que
ofrecieron
los angelinos.
Salvo en el segundo cuarto, los actuales campeones poco pudieron
hacer para frenar a los Clippers. Derrota clara (107-92) y primer
aviso para unos Spurs que se pueden conformar con que Tony
Parker no
tenga nada serio. En
plena salida en aluvión
de los locales el base francés se torció el tobillo
izquierdo,
retirándose al vestuario poco después para que le exploraran la
articulación. Afortunadamente, pudo regresar al partido en el
segundo cuarto.
Los
Clippers salieron con el cuchillo
entre los dientes,
con ganas de ganarse el respeto de quienes ven a San
Antonio ya
en segunda ronda pese a no contar con el factor cancha. Antes de
llegar a la
mitad
del primer periodo, los locales ya gozaban de una renta con dobles
dígitos (18-8). Ni
Tim
Duncan,
ni Tiago
Splitter
podían detener a un Blake
Griffin que
fue un auténtico dolor de cabeza
para los de Popovich.
Acabó con unos números sensacionales (26
puntos, 12 rebotes, 6 asistencias, 3 robos y 3 tapones),
pero la cosa no acaba aquí. Firmó una serie
de mates sorprendente que
enloquecieron al entregado
público del Staples
que harán que seguramente Aron
Baynes tenga
problemas para conciliar
el sueño.
Antes del show, los texanos llegaron
muy vivos al descanso (49-43) pese a su desacierto
de cara al aro:
36,6% en tiros de campo y un ridículo 53,8% en desde la línea de
personal).
Y
si el ala-pívot maravilló, su socio y compañero Chris
Paul no
se quedó corto. El base fue de menos a más para firmar
una segunda
parte sencillamente grandiosa:
25 de sus 32 puntos fueron
en ese periodo.
Además repartió 6 pases de canasta y capturó otros 7 rebotes. Una
estadística que en su conjunto hizo
saltar por los aires la defensa de los actuales campeones.
Le
ganó completamente la partida a Tony Parker. Y cuando tras un triple
de Belinelli,
los
Spurs parecían meterse de nuevo en el encuentro con un 90-81 a 7:35
para el final, entre el base y Griffin comandaron un demoledor
parcial de 10-2 que
sentenció el duelo en cosa de dos minutos y medio y en el que hasta
Griffin dirigió transiciones. "Jugamos
duros, nuestra
afición hoy sí estuvo sensacional.
Me sentí bien, ya
no hay más back
to backs,
así que ahora podemos descansar para prepara bien el siguiente
partido". Paul avisa, los
de Doc Rivers quieren más.
Pero
conociendo a los Spurs, nadie puede cometer la barbaridad de darlos
por muertos pese al repaso sufrido. A buen seguro que Popovich
prepara
ya algo más que el Hack
a DeAndre.
Cuando vio que todo estaba perdido, el técnico retiro a sus
titulares. Kawhi
Leonard,
incluido. El alero de las interminables manos fue el más destacado
de los suyos. Y por si hay algún seguidor de San Antonio alicaído
tras este primer asalto, puede venirse arriba. En 2003,
2005 y 2007 San Antonio arrancó los Playoffs con derrota y
ganaron
el título.
Para
tener en cuenta.
Twitter: @Taki_NBA // @Noe2332

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