Superó a Patrick Ewing en el triunfo 17º triunfo seguido de sus Cavs en casa.
Los
Cavaliers
siguen
fuertes en casa. Ganaron
sin muchos problemas su partido 28 (114-88),
el 17º seguido y meten miedo en los playoffs con un LeBron
que
agranda
su historia, y un Irving
doctorado
ya como uno de los mejores de esta Liga. King
James
se
enfrentaba a unos Heat
que
poco tienen que ver con aquel equipo que asustaba antaño, cuando
LeBron formó una fructífera sociedad con Dwyane
Wade y
Chris
Bosh.
El
primero, por ejemplo, dio el susto ante los Cavs; se hizo daño
en la rodilla izquierda,
pero sólo fue una torcedura. “Podría haber sido peor”, dijo el
escolta tras el partido. Nada serio y se espera que juegue contra los
Pistons
este
sábado. Los Heat lo necesitan si quieren meterse entre los ocho
primeros del Este. Ahora
son octavos (34-41),
con el mismo balance que los Celtics
y
dos triunfos más que los Hornets (32-42), décimos.
En
ese segundo cuarto, saltaron las alarmas para unos Heat castigados
por las lesiones esta temporada, por ejemplo la de otro referente,
Chris
Bosh,
que dijo adiós a la temporada por un coágulo en uno de sus
pulmones. Además, no daban con la tecla para detener a la pareja
LeBron-Irving. Ambos terminaron con 23 puntos cada uno para sumar ese
triunfo número 17 seguido en su casa. No pierden desde el 8 de
enero, fue ante Houston. Sin Wade, Luol
Deng (17
puntos, aunque -23 para Miami sin él en pista) y la revelación
Hassan
Whiteside (17
y 8 rebotes) fueron los más destacados.
Tras
la marcha de Wade al banco,
Miami no resistió mucho más. Los Cavs firmaron un parcial de 8-0
y
cerraron el tercer asalto con un triple de
JR Smith que
puso el +19 en el marcador (91-72). Antes, LeBron James se coló
en el Top-20 de anotadores históricos. Lo hizo con su primer canasta
que le sirvió para adelantar
a Patrick Ewing (24.815
puntos).
Su siguiente reto es el mismísimo logo de la NBA: Jerry
West con
25.192. Algo, que si sigue con su media de las últimas diez
temporadas (unos 25 puntos por partido), alcanzará a principios de
la próxima temporada.
Este
curso, King James superó a Robert
Parrish,
Charles
Barkley, Ray Allen,
Allen
Iverson,
sus ídolos cuando era chico.
“Es un honor para mí. Cuando era un niño y veía a todos estos
jugadores, soñaba con poder jugar algún día en la NBA y ser como
ellos. Pat hizo muchísimas cosas con los Knicks en los 90. Era la
piedra angular de su equipo”, dice el cuatro veces MVP de la
temporada regular y que antes de superar a West en la clasificación
de anotadores,
quiere conseguir algo que se le resistió en su anterior etapa en los
Cavs: un anillo que se quede en casa del Rey.
Twitter: @Taki_NBA // @Noe2332

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