Los Hawks remontan 18 puntos a unos Rockets sin Harden y son el primer equipo que saca billete para los playoffs tras los mejores 60 partidos de su historia: 48-12.
Los
Hawks
comenzaron
la temporada 5-5 y llegaron a un 7-6
en
el que parecían los Hawks de casi siempre: correcto pero insípidos,
regular tirando a bien. Ahora están 48-12,
la
mejor marca en 60 partidos de toda la historia de la franquicia. Son
el mejor equipo de la NBA después
de las últimas derrotas de los Warriors
en
su gira por el Este (46-12
ahora
los de Oakland) y se convirtieron
en el primer
equipo de toda la NBA que asegura el billete para playoffs de forma
matemática.
Y
cuesta no imaginarles con el factor cancha en cualquier eliminatoria
de su Conferencia: tienen 10 partidos de ventaja sobre los Raptors,
diez y medio sobre los Bulls y once sobre los Cavaliers. A estas
alturas, eso es un colchón más grande que toda esa Georgia que se
frota los ojos con su equipo. 48-12, 80% de victorias.
Así
que los esperaban una caída de los Hawks tendrán que
esperar
o subirse al carro de los que les ven pocas opciones en playoffs.
Pero es que el equipo de ese Mike
Budenholzer que
lleva escrito en la frente Entrenador
del Año (con
permiso de Steve Kerr) también llevá
la contraria a los que les seguían viendo funcionariales, previsible
y poco divertidos. Juega de maravilla, defiende con inteligencia,
ataca en versión manada
cibernética y
hace cosas fantásticas: ante los Rockets
lograron
su quinta victoria seguida con una épica remontada en la que
voltearon
un total de 18 puntos (39-57
cerca del descanso) y hasta 15
en los últimos 10 minutos, a los que se llegó en 72-87.
Los Rockets, que llevaban también cinco triunfos seguidos, no
contaron con James
Harden, sancionado por la patada a LeBron James en el partido
Rockets-Cavaliers.
Los
triples de Josh
Smith
y Prigioni pusieron ese 72-87 que parecía casi,
casi decisivo.
Pero Scott y Schroder iniciaron
una carga que remataron los titulares (Horford,
Milsap, Teague)
ante un rival muy huérfano en un final caliente sin Harden. En todo
el último
cuarto (32-15 total) los
de McHale sólo anotaron cinco triples, ni tiros de dos ni desde la
línea de personal.
El último lo metió Ariza para empatar a 96
con dos minutos por jugar y antes del 8-0 final de los Hawks en
un Philips Arena en versión caldera, que se frota los ojos con su
equipo y que cada vez cree
con más energía.
Teague (25 puntos, 6 asistencias), Horford (18 y 8 rebotes) y Millsap
(16+14) ejercieron de big-three
ante
un
rival sin Harden y sin Howard,
que exprimió a Jason Terry (otro ex hawk: 21 puntos) y volvió a
contar con una versión muy sólida de Terrence Jones (18 puntos, 8
rebotes).
Twitter: @Taki_NBA // @Noe2332

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