Cayeron en la prórroga tras llegar a dominar por 13 puntos. Primera vez que con más de 60 partidos disputados un equipo por debajo del 20% de victorias gana al actual campeón.
Puede
que sea solo un partido más de liga regular, pero la derrota
(104-100) de los Spurs
ante
los Knicks
no
deja de sorprender. Es más, es la primera
vez en la historia de la NBA que
un equipo
con un récord inferior al 20% de victorias (los
Knicks) vence
al actual campeón (los
Spurs) con más de 60 partidos disputados a lo largo de la temporada.
Tras
el encuentro Gregg
Popovich
analizó el estrepitoso tropezón de los texanos: "No
respetamos el juego, no respetamos a nuestro rival".
"Fue
una actuación patética",
prosiguió el técnico. "Espero
que cada jugador esté avergonzado y no porque debiéramos haber
ganado, sino por cómo jugamos",
manifestó.
Y
es que, pese a no a completar una primera mitad para tirar cohetes,
al descanso (42-53) todo hacía indicar que San Antonio iba a cumplir
con el trámite en el Madison
Square Garden.
Es más, tras un triple de Danny
Green a
8:28 para el final del tercer cuarto, los visitantes volvieron a
igualar su máxima ventaja en el marcador (46-59). Sin embargo, a
partir de ese momento, todo cambió. Los de Derek Fisher empezaron a
crecer de la mano de Langston
Galloway (22
puntos para el base). En
el cuarto decisivo Jason
Smith le
dio el relevo y una canasta de Lou
Amundson a
cinco segundos para la conclusión ponía el empate a 96 en el
marcador y enviaba el partido a la prórroga. Kawhi
Leonard,
pudo evitarlo, pero el balón hizo la corbata en el aro.
Los
incrédulos seguidores de Manhattan, no
se acababan de creer lo que estaba sucediendo.
Pero en el tiempo extra se dieron cuenta de que lo que estaban
presenciando no era un dulce sueño. Ambos equipos opositaron para
perdedor (2/16 en tiros de campo firmaron entre ambos conjuntos), así
que ganó
el menos malo (o
el que que más veces acudió a la línea de tiros libres). Los Spurs
completaron así una
sorprendente derrota.
A
su laureado y admirado head
coach no
le quedó más remedio que reconocer el mérito del que a día de hoy
es
el peor equipo de la Liga. "Los
Knicks estuvieron muy bien. Me
quito el sombrero ante ellos.
Es muy impresionante ver cómo se ha comportado Derek Fisher tras un
año realmente difícil para ellos. Tanto él como el resto de
técnicos merecen mucho crédito", comentó. Por su parte, tras
saborear este éxito, Fisher
opta
por mirar al futuro: "Creo que esta
victoria simboliza nuestro crecimiento, que estamos yendo en la
dirección correcta".
A su vez, indicó que José
Manuel Calderón afronta
ya una nueva
fase de su recuperación.
Mientras
tanto, los Knicks se confirmaron como uno de los rivales del Este más
incómodos para los Spurs: a los que dominan
por 5-4 en
sus duelos directos de las cinco últimas campañas (ante el resto
de rivales del Oeste se desploman, 51-75).
Y es que, ante Ettore
Messina (el
que fuera su entrenador en Europa y hoy asistente en San Antonio),
Bargnani
(16-10
para el italiano), Shved
(21
y 7 asistencias para el ruso) y el resto de sus compañeros vivieron
probablemente la noche más feliz de todo el curso.
Twitter: @Taki_NBA // @Noe2332

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