Amor Verde: segunda victoria del Club León

El Club León realizo un cortejo a su fiel afición de manera galante y muy correcta: con un fútbol ofensivo que le permitió acercarse a una goleada que los postes y un soberbio arquero evitaron. Como todo ser amado, el Club León tiene defectos: no ha podido corregir la vulnerabilidad que tiene en las bandas a la hora de defender.
El rival
Los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara. Nuevamente un equipo universitario, lo que supone que su principal problema, al igual que los Pumas de la UNAM, es el contar con presupuestos que provienen del erario público. No hagamos referencia a sí es o no un buen uso de la contribución de los ciudadanos, sino al hecho de que a la hora de buscar jugadores en el mercado estos equipos no pueden darse lujos. Tanto Leones Negros como Pumas cuentan con jugadores de calidad alta, pero en contraparte dejan mucho que desear en otras posiciones clave del equipo.
Así, los universitarios (ya hablamos sólo de los tapatíos) salieron al campo con la intención de poseer la pelota y con ella realizar basculaciones, es decir, moverla de un lado al otro, en busca de encontrar el punto débil del equipo esmeralda en defensa: los espacios laterales.
El punto elegido para atacar de inmediato fue la banda izquierda local, la de “Aris” Hernández y por ahí llevaron peligro en los primeros minutos Jonathan González y Fidel Martínez, quien estuvo muy activo y pendiente precisamente de caer a las bandas para buscarle las cosquillas al equipo verdiblanco. El profe Sosa estuvo muy astuto, pero ha dejado de ser un secreto que León tiene su talón de Aquiles en las bandas.
Por tanto, Leones Negros salió con un 4-2-2-1-1, o sea un 4-4-2 muy escalonado que tenía dos objetivos: buscar a León un poco más arriba y que el partido se diera en una porción mayor del campo. El escalonamiento general de los universitarios les permitía retrasar las jugadas mientras recuperaban líneas y poder darle amplitud al campo en cuanto recuperaban la pelota. Con Marca Crosas como lanzador y hombres de velocidad al frente, este equipo que pelea el no descenso tenía un plan muy sólido.
Club León
Estaba por verse las medidas y soluciones que Pizzi aportaría para solucionar la baja de Mauro Boselli, a día de hoy el delantero más determinante de la Liga MX. El argentino optó por no modificar el esquema y seguir dosificando a Luis Montes, dando entrada a otro delantero. Martín Bravo, quien por su parte lo necesitaba: había dado un buen juego el domingo pasado.
La consecuencia directa de juntar a Martín Bravo y Miguel Sabah en la delantera fue positiva: Sus características diferentes les permitieron complementarse y ofrecer una variante que León supo ver y aprovechar. Puesto que los Leones Negros buscaron arriba a la fiera, en varia ocasiones Botinelli u otro jugador esmeralda llevó la pelota a la banda, desde donde se soltó un pelotazo buscando a Sabah. El Galileo (permitámonos llamarle así por ese “look” tan de Semana Santa que tiene Sabah) completó un gran partido que comenzó cuando bajó dichos envíos largos para un jugador que los tomaba de inmediato. Martín Bravo, que por su tren inferior potente y su bajo centro de gravedad arranca muy pronto, tomaba los balones que le descolgaba el Galileo y ponía entonces la directa a portería.
Fuera de la obligada modificación en el “doble 9” de Pizzi, la idea esmeralda era mantener la continuidad que viene teniendo últimamente.


Parados iniciales.
Parados iniciales.

El partido
Con los mencionados balones largos respondió el Club León a los intentos de su rival por buscarle la espalda de los laterales. El intento cuajó bien y si no funcionó fue porque el defecto de “La Rata” Bravo estropeó los ataques. Es que el delantero argentino no es bueno en la toma de decisiones. Elige mal cuando disparar o cuando pasar la pelota, y cuando elige bien, elige tarde. En la banda, como ya mencionamos es donde alcanza mayor lucidez y así lo mostró cuando, con el marcador a favor, asentó al equipo en campo contrario pisándola y consiguiendo faltas a favor. Parece claro que Martín es un jugador de anarquía, de partidos abiertos en los que se trata de conseguir más goles.
Para combatir el escalonamiento de Leones Negros, León contó con dos armas, sus dos mediocentros o contenciones. “Gullit” y “Gallo” han entendido la idea de Pizzi y su entendimiento se extiende al resto del equipo. La idea del escalonamiento es buena, pero si enfrente esta Peña, debes poner cuidado especial. Carlos realizó nuevamente sus memorables cabalgadas para desmontar el sistema atravesando el campo en conducción, pero además brilló especialmente llegando al remate desde atrás (un atajadón de Hernández le negó el gol y además nos regaló una preciosa chilena) y ofreciendo una opción de pase al “Gallito”. Esto resultó crucial puesto que permitió ejercer al celayense como director del juego, distribuyendo la pelota con criterio además de sus labores defensivas. De cara al futuro es un hecho de suma importancia: si Vázquez muestra capacidad para asentarse en la base de la jugada como organizador, Luis Montes podrá tener libertad arriba como creador y generar más peligro.
Entre Peña y Vázquez llevaron a la desesperación a la medular de Leones Negros, principalmente a Marc Crosas. De por sí soportar la presión de pelear el descenso es mucha, encima el equipo perdió la cabeza. La expulsión de Fidel Martínez (injusta, me parece) denota la delicada situación del equipo tapatío.
El Club León abrió el marcador cuando, por segundo partido consecutivo, Elías asistió con un centro el remate de cabeza del Galileo a segundo poste. Nuevamente el remate fue entre dos rivales y la diferencia entre los goles fue que el pasado se dio a balón parado. Elías Hernández mostró lucidez para componer la niebla de Bravo y realizó los movimientos justos: regate y centro, ni una de más. En tales condiciones Elías muestra recursos y es un efectivo que aporta bastante al equipo en ofensiva.
Mientras, los centrales siguen avanzando. Botinelli mostró seguridad hasta para sacar la pelota jugada, su punto débil, mientras que Nacho concretó finalmente en una de las variantes que tiene Pizzi a balón parado. En promedio, González debe salir a remate a puerta por partido y finalmente se le dio el gol que lo ha consagrado en finales: el remate en el corazón del área tras saque de esquina.
El punto negativo, sigue siendo la dificultad del equipo para defender sus bandas. Fer Navarro y “Aris” tienen problemas para detener a los extremos rivales a pesar de recorrer menos metros. En la creación y ataque lo hacen bien y ofrecen opciones de pase al “Gallito” pero se quedan solos a la hora de defender. La deficiente aplicación de Elías y “Chema” Cárdenas va más allá de una cuestión de actitud y está por verse que modificación hará Pizzi para resolver el problema. En este sentido, se antoja básico lo que puedan hacer Peña y Vázquez, quienes conformar el motor del equipo. Es curioso, porque ahora que el Club León aparece magnífico al ataque, el problema se da en la retaguardia. Hay entendimiento al frente y todo saben qué hacer y, más importante, todos aportan. Falta que sea así en defensa.
Un bendito problema
Así pues, Pizzi se encuentra frente a un bonito rompecabezas. A día de hoy, los únicos indiscutibles son los laterales, “Aris” y Navarro, el doble contención de “Gullit” y “Gallo” y Mauro Boselli, ausente por lesión. A ellos podemos agregar a Yarbrough, seguro en el mano a mano y bajo palos, pero que convierte sus salidas en ruleta rusa. Las llegadas de Luis Montes, Canuto y Gonzo Ríos abren opciones a diferentes sistemas y alineaciones, pero traen dos ventajas muy positivas: el abanico de variantes se vuelve más amplio y la competitividad interna por un lugar en el once aumenta, situación que debe ser estimulante a cada jugador para dar el máximo siempre.
PD.
León sigue sin jugar de verde.
Agradecimiento como aficionado por la estatua del “Arrojo” en honor a los campeones de este Glorioso Equipo y Su Magnífica Afición.
By @Akelandos
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