Málaga 0 - 0 Athletic Club. El miedo a perder

Aburrido pero intenso fue el partido que se vio en la noche de hoy en La Rosaleda. La Federación está empeñada en hacer que la copa sea menos atractiva cada año. Prueba de ello, son los desafortunados e intempestivos horarios que ponen para jugar dicha competición.

Con La Rosaleda medio vacía, un frío considerable, y un megáfono sonando sin parar, arrancaba el partido. En el cuadro visitante, Ernesto Valverde dejaba piezas importantes en el banquillo, como Aduriz o Susaeta, dando prioridad a la liga (lo dijo posteriormente en rueda de prensa).

El Athletic no empezó mal. Quería ahuyentar los fantasmas ligueros y coperos que le persiguen en las últimas fechas. Había implicación, que no certeza. A la media hora, Ibai recogió un balón cerca de la frontal, e hizo lo que mejor sabe hacer. Chutó como si no hubiese más tiempo, y el "Memo" Ochoa hizo una intervención meritoria, mandando el balón a córner.

El Málaga no propuso mucho. De hecho, en las estadísticas oficiales no se recoge ningún tiro entre los tres palos del equipo de Javi Gracia.  Poco más se pudo destacar del primer tiempo. Poca propuesta futbolística, mucho centrocampismo, y mucho miedo a perder. Típico de los partidos de ida de copa del Rey.

En el segundo tiempo el Athletic intentó rasear más el esférico. El Málaga acechaba atrás, a sabiendas de la flojera de los de Bilbao en la retaguardia. Laporte no está como antes. Gurpegui está más cerca de la retirada que de seguir jugando. De Marcos no es lateral derecho, y Balenziaga muestra un serio bajón respecto al año pasado.

Se esperaba más de jugadores como Samu, Juanmi y Amrabat. Pero Rico hoy volvió a correr como nunca, tejiendo una buena tela de araña en el centro del campo. Wellington tuvo que sudar para frenar a un activo Iñaki Williams, que corrió lo que no está en los escritos.

Fue en el último cuarto de hora cuando llegaron las mejores ocasiones. Una jugada del Málaga acaba con un tiro del recién ingresado Samu Castillejo, pero que blocó bien Iturraspe. Por parte del Athletic, en la última jugada, Aketxe centró de manera peligrosa, y en un rechace los jugadores vascos pidieron mano y penalti de Wellington. En pleno Siglo XXI las cámaras no fueron capaces de mostrar una toma que sacara de dudas al espectador.

Al final, la esencia de la copa volverá a La Catedral. Que a pesar de esta mala temporada, aún le queda a esa inagotable parroquia rojiblanca, un atisbo de esperanza y de ilusión por aferrarse a la copa, como antidepresivo liguero. El desenlace, en 7 días.


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