la fiesta al ganar en dos prórrogas con un gran Hill (26).
Los
de Illinois
llegaron
como uno de los favoritos
de la Liga
y
se fueron con con
la cabeza abajo
(123-118),
por culpa de unos Lakers
que
sacaron orgullo e intensidad para echar por tierra toda la ceremonia
previa de tributo a Pau, un laker
para
la historia después de seis temporadas y media y dos anillos
conquistados como escudero necesario del ahora ausente por lesión
Kobe
Bryant.
El
español fue recibido como los héroes del pasado. Señales de la
importancia que tuvo en la franquicia, con una relevancia suprema en
sus tres primeras temporadas.
Los últimos años están olvidados. Fueron malos para él, para el
equipo, para la afición. Muchas miradas, durante esos tiempos
negros, se giraron hacia su persona, culpándole de unos males que no
eran suyos. La era post-Phil
Jackson fue
y es dramática para los Lakers. Existió en esa etapa muchos
enfrentamientos entre estrellas, entrenadores cuestionados desde el
primer día por su bajo nivel y plantillas que ponen
en alerta
al propio Jerry
Buss,
pero a pesar de esa realidad, Pau tuvo que soportar grandes críticas.
Las
ofrendas al próximo titular del All
Star y
el nivel del rival hacían presagiar un paseo militar para los de
Thibodeau.
Butler
(35),
el mejor toro
en
lo que llevamos de campaña, volvía tras su ausencia en la brillante
victoria ante los
Golden
State Warriors.
Incluso el
entrenador de los Bulls se
atrevió a salir con Mirotic
de
tres,
aunque el hispanomontengrino tuvo un partido aciago (en sus 12
minutos en cancha no movió su lista de estadísticas). Pero
los Lakers al
mando
de
Jordan
Hill (26)
y el desparpajo de Wayne
Ellington (24)
y Jordan
Clarkson (18)
no iban a ser los mejores anfitriones en toda esta ceremonia. No se
dejaron intimidar por el nivel del rival y dieron buena cuenta de una
defensa débil, la
vergüenza de los
Bulls,
y llegaron al descanso 11 arriba (59-48).
Los
Bulls, siempre a remolque, vieron que el encuentro se les escapaba a
1:30
para finalizar. 98-89.
La
reacción fue magnífica.
Líneas adelantadas, nervios locales y acierto visitante, hicieron
que un tiro de Pau Gasol, a escasos 11 segundos, empatase el partido
a 98. Hill
tuvo la oportunidad de matar
a
los de Illinois,
pero todo estaba abocado a la prórroga. El español acabó con un
nuevo doble doble insuficiente a sus espaldas (20-10).
En
el primer tiempo extra, los Bulls daban la sensación de que se
llevarían el duelo. Con un Gasol enchufado, su equipo se alejó del
marcador, pero nada iba a salir bien. Los
Lakers se acercaron de nuevo, empataron y Rose
(17
tantos, 27% en tiros de campo)
no pudo repetir la hazaña de San
Francisco.
Falló en el último segundo, en la misma posición en la que había
fulminado a los Warriors, y la segunda prórroga ya fue mucho para
los Bulls. Los de Byron
Scott se
crecieron y se llevaron un duelo que los Bulls nunca tuvieron que
haber perdido. Por orgullo, por calidad, por necesidad o,
simplemente, porque era el día de Pau Gasol.
Twitter: @Noe2332
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